“Solo podemos pensar el ser, el no-ser no puede ser pensado, ni conocido” rezaba Parménides con una lógica aplastante. Aunque no se apercibió tal vez que en el momento en que formulo lingüísticamente la imposibilidad de pensar el no-ser, estoy pensándolo, que no conociéndolo, por supuesto. Pero este descuido abre la vía de navegar
Autor: Ana de Lacalle
En estos tiempos, no hay virtudes estéticas en el sentido que hay virtudes éticas. De la misma manera que la política ha desarrollado unas reglas del juego propias, expulsando lo ético de su ámbito de acción, la estética al recluirse por reivindicación propia en el ámbito de lo subjetivo, se ha desembarazado de cualquier posible
El despliegue de sucesos imprevistos nos hace temblar ante el miedo de no ser capaz de sostenernos, más que por no poder, de hecho. Esa ausencia de seguridad en la propia fortaleza y capacidad es la causa de la mayor parte de los declives humanos. No la debilidad en sí, por tanto, sino la flojera
a través de Satisfechos se quedan los cerdos Clica para ver post de noviembre de 2016
En contra de lo que muchos opinan, perder la vida no es lo peor que nos puede ocurrir.
Las utopías si son deseables, lo son tan solo como lo que son: modelos irrealizables. Y esto por una sencilla razón: el humano es un ente que se concibe siendo, en desarrollo, crecimiento, tomando decisiones y en acción. Si el mundo fuese una perfección donde todo está ya realizado y conforme, el humano se sentiría
Aquel que no tiene corazón no puede morirse de pena, porque “ya está muerto”
Quizás tras tanta edad bregada y germinada a forcejeos, uno se siente capaz de vivir, a pesar de la vida misma. Se aferra a su propia convicción y regatea obstáculos, malas praxis y prevalece, como nunca, una fuerza nítida en el interior, saneando la existencia con un aroma propio, un ser singularizado y autoconquistado.
a través de Schopenhauer Clica para ver post de mayo de 2017
Dar lo que no se posee, imposible; recibir lo que no se tiene, también, porque no poseemos la noción apropiada.