Sospecho que en la distinción género/sexo (hay niños que tienen vulva y niñas que tienen pene) algo resulta fallido, y los errores de hoy explotarán en las generaciones venideras.
Autor: Ana de Lacalle
Fantaseamos imposibles, el resto deberíamos propiciarlo.
Hoy, día de los Inocentes para la cultura cristiana, debería ser un encumbramiento de los que auténticamente han padecido el mal sin merecerlo por gesto ni obra alguna. Pero, el vicio de tergiversar lo acontecido para ponerse al servicio del capital, lo ha transfigurado en una fiesta de mofa, burla y cinismo a costa del
Expulsamos culebras verbales ante la impotencia de la acción, que nos deja paralizados e iracundos.
Si me voy, porque me marcho; si me quedo, porque me hallo; ¿qué hacer cuando las decisiones son dicotómicas?
Anteriormente, de joven, la prudencia inexperta me inducía a callar más tiempo, ahora, ser adulta avanzada, la experiencia imprudente me impele a hablar antes de tiempo.
Nadie nos verán rogando clemencia ante las condiciones de vida, los ultrajes y los maltratos, sino justicia, porque hablamos de derechos no de caridad ni de benevolencia.
No hay regreso de facto posible, ni querencia debería, al pasado que plácido o nefasto finiquitó. Tan solo hay noción y emociones asociadas a ese tiempo anterior, que se metamorfosea como presente si no se zanjó en el interior.
Si despedimos un año aciago, acogemos el siguiente con temor
