Quien no posee el transcurso del tiempo incrustado en cada fibra de su ser, perdió conciencia de su ineludible finitud.
Autor: Ana de Lacalle
Cada instante vencido, suma o resta, pero siempre a favor.
Qué desgaste de vida, este de sentir y modificar lo sentido por un exceso de sensibilidad con inercia nihilista, que metamorfosea los hechos desnaturalizando la intención de las acciones que los anteceden y los preceden. Para, un tiempo después, con más conocimiento de sus causas despertar de un delirio que culpabiliza, por exigente, desconfiado y
Decir que eres invisible para manifestar la insignificancia de tu ser y estar con los otros, siempre es una metáfora elegante pero dolorosa. Sin embargo, que en un acto ritual todos reciban a la par, menos uno, puede resultar sin necesidad retórica un gesto de ninguneo. Quizás involuntario, un descuido, pero si tras eso se
Si un corazón acorazado, por una fácil y errada opción en la vida, se cree con derechos pero falto de deberes ajenos, no solo por miedo a decidir sometió y perdió el tacto de su palpitar, sino toda capacidad de conexión y empatía con lo otro. Su presente, la opacidad, que se extenderá linealmente como
Disipándonos en el ávido desgarro de comprender algo
La rabia es una emoción enamorada de la venganza
Apostados en el preámbulo de un año que no se avecina nuevo –sino repetitivo hasta la saciedad- nos sostiene la resignación de haber asumido que las heridas son cortes raudos de cuchillas afiladas, pero que la profundidad de las llagas requieren tiempos cautos y pausados de cicatrización. Así, deseamos a quien corresponda –y la conciencia
Un regalo es una dádiva si contribuye a conquistar un pequeño sueño.
Mientras todos duermen, el ambiente desprende una cierta placidez fruto del descanso y el deseado sosiego. Quien, en vela, observa lo velado a quien dormita, se arrebuja como un privilegiado testigo de ese acontecer que hasta le incita a sospechar que la soledad es deleitosa.