El humano existe y se muestra en sus acciones, tal vez el único contínuum que nos identifica.
Autor: Ana de Lacalle
Acaso el tiempo que transcurre entre el ayer en que queríamos detener la vida y el mañana, sea un embrujo vano e imaginario. Porque en estos lares todo cuanto percibo ha mantenido el ritmo acostumbrado, como si los que no existiéramos fuésemos nosotros ni nuestro absurdo hechizo de magia. Los símbolos no son más que
Si se comunica el advenimiento de una muerte certera y esta se va dilatando, con oscilaciones que originan una duda razonable sobre ese final, el duelo iniciado se cortocircuita, las emociones se tropiezan al circular en sentido contrario y empiezas a cuestionarte si es un sueño o si, como dijo Calderón, toda la vida es
No hay práctica más nociva que hundirse en el fango de lo más deleznablemente humano. Al extraer algo la mirada prefieres retornar a las profundidades de la inquietud existencial, que proseguir inundada de maldad.
Sobre cómo escabullirte, sin necesidad, diciendo que te exilias sin serlo, y acabar siendo un fugitivo de la ley, que no un exiliado que es el término del que huye por motivos políticos, no penales. Razón: Puigdemont. Precios ajustados.
El dogmatismo es la actitud de quien no puede entrar en diálogo por creerse en posesión de una verdad que va justificando ad hoc con argumentos, en consecuencia, inconsistentes y casi pueriles. En política, puede manifestarse a través de un líder autoritario populista, que incluso lanza lemas que la masa va repitiendo, como una consigna
Existir es deslizarse por una ciénaga grisácea, sin resortes estables, sin certezas; es, por tanto, un desafío, un reto a la voluntad y al coraje de dar forma a la existencia a riesgo de no atisbar ni un ápice de vida.
Un político que desprecia y denigra los servicios o instituciones públicas que dependen de su gestión, no tiene ni vergüenza ni es digno del cargo público que ha ocupado u ocupa. Que el ejecutivo cesado de Catalunya fulmine como de inhumana con tal arrogancia la vida en una de las prisiones, al parecer punteras en
Sucumbimos ajados, a la seducción de los placeres fáciles e inmediatos para absorber precipitadamente oxígeno, y seguir viviendo en momentos agónicos. No hay humano que naciera con reservas extras de ese gas vital sin el que nos entregaríamos a la desidia, el decaimiento y a un posible proceso destructivo. Por ello, nadie puede ser juzgado
Un viandante sin vía no es andante, a lo sumo un individuo que deambula.