Las redes sociales, como un enjambre condensado del tejido social, son a menudo espacios de indiscriminada y cruel cacería, otras veces de añagazas premeditadas con argucia para descarnar a débiles púberes que creen que manipular la máquina es controlar el mundo. Así, la red que funciona como el lugar privilegiado de los jóvenes, es de
Autor: Ana de Lacalle
Acaso, paradójicamente, la ausencia impida el olvido y esas letras nunca escritas y esperadas sean la falsa huella de un recuerdo involuntario que permita el posterior reconocimiento. O, tal vez, nada hay que pueda hacerse para impedir o no el olvido, más cuando éste reside en la mente del que se siente abandonado y nunca
Disueltos en una confusión normativa que raya la anomia, la justicia puede revertir en venganza como única forma satisfactoria de ser compensados por agresiones irreversibles. La sociedad de la laxitud engendra monstruos.
El argumento contra las mujeres víctimas de violación de haber consentido el acto por no haber opuesto resistencia, es una losa machista de autoprotección del sistema dominado por hombres en que unos se protegen a otros, que nunca aceptaremos pero que hemos oído demasiadas veces. La última el caso de “La manada” de salvajes-digo yo-
El político que respira, tan solo, para que su relato se sostenga con cierta coherencia, aunque de facto se desvanezca a trozos, se asemeja más a un “cuentacuentos” que a lo que su responsabilidad pública le obliga. La cuestión es, a parte de desarrollar su creatividad literaria ¿cuándo ejerce de político? es decir previsor y
Esculpidos por instantes primordiales, existimos regodeándonos en el recuerdo de lo que devino crucial.
Los rostros, tejidos por las arrugas, delatan el tiempo y cómo transcurrió éste. Los hay tremendamente plásticos que acogen punteados los rasgos de la variedad de expresiones. Otros, profundamente hieráticos, se muestran casi lisos y ajenos al tejer de la vida. Así, un rostro ajado por los pliegues del tiempo es la evidencia de una
En cuestiones morales, lo normativo como medio coercitivo no es más que un canto a la hipocresía, ya que de su incumplimiento no se deriva más que un “sálvame Deluxe” para el ocio de los chismosos allegados, y sin allegar.
La tentación de disponer de cuanto deseamos nos desdobla inexorablemente en lo que aparentamos y lo que ocultamos.
Al margen del debate existencialista sobre si la existencia precede o no a la esencia, cruje actualmente la distinción entre esa existencia y la vida. Porque podemos parasitar con una existencia que haya constituido lo que somos –nuestra esencia- habitando el mundo como zombis, vacíos del sentido que hace del existir vida.