Autor: Ana de Lacalle

Sobre lo subversivo

Lo subversivo invierte el orden establecido al cuestionarlo como el único válido, posible y deseable. En este sentido lo singular, como rezaba el blog de mi añorada Sofía, es subversivo si antepone su idiosincrasia como la normalidad propia y apropiada. Esta contundencia de lo diferente, en algunos sistemas sociales excesivamente homogéneos, es una necesidad para

Seguir leyendo

Los niños tienen pene y las niñas vulva

Sospecho que hay colectivos cuya presión pretende hacer de la excepción la norma. Que se exija respeto y no discriminación para los transexuales, gay y grupos similares que desconozco, no implica que la realidad de este colectivo deba imponerse como lo habitual y mayoritario porque a mi entender desvirtúa los hechos. Hay humanos que se

Seguir leyendo

Xenofobia o Mestizaje cultural

Ser sujeto, por definición, impide la aproximación neutra al objeto, en cuanto está sometido a las condiciones de ser “subjectum”, es decir el soporte del ser individual. Este supuesto metafísico se mantiene en diversas áreas del conocimiento y no deberíamos perderla de vista en la vida cotidiana. Siendo un axioma, es de hecho de sentido

Seguir leyendo

Mañana, hoy que puedo: 11 de marzo

Mañana tal vez, al re-cordar, el  sentir se hallará ácidamente constreñido y será en vano el intento de palabrear sucintamente sobre aquel once de marzo. Por ello, hoy que aún resta el espacio de las horas, recreo –no podemos más que reinventar con matices emocionales lo pasado- aquel trágico día en que muchos oíamos por

Seguir leyendo

La espada de Damocles

Mientras vamos viviendo, acaso sea por la inercia de una indecisión, se alza sobre nuestras cabezas la espada de Damocles, asida por la mano de Camus, esperando la respuesta sobre si vale o no la pena vivir. El pulso firme y paciente caduca, cuando pasado el tiempo y consumida la vida sea absurda cualquier respuesta.

Seguir leyendo

Roles sexuales

De niña me educaron según un patrón social que me anulaba. Levanté una cápsula a mí alrededor,  empecé a jugar a fútbol, a chapas y cuando el desprecio tomó la disposición lingüística de “marimacho”, creí entender que mi rareza no cuajaba en el mundo. Hasta que la incursión en el ámbito intelectual nos situó a

Seguir leyendo