Hay una pregunta que, a menudo se tacha de infantil y, se ventila con un respuesta no más veraz que la posibilidad por la que demanda la propia pregunta: ¿si hay vida después de la muerte cómo se explica que nunca un ser inmortal haya establecido contacto con un ser querido? ¿qué los seres
Autor: Ana de Lacalle
El Sabio hoy en día, y aunque sea una rareza creo existe alguno -muy pocos- por serlo es una figura nula en la esfera mediática, desconocida para las grandes masas y con pocas o nulas posibilidades de ser escuchado. Y no puede preservar su naturaleza sino es de esta manera. Mezclado en los medios,
Deshabitamos las zonas perniciosas con formalismos a los que nos hemos sometido, y cada gesto o requiebro espontáneo se vuelve amenazante si no poseemos la flexibilidad y el sentido del humor de integrar lo subversivo. Porque donde lo formal se impone como encuadre infranqueable de la vida, deja de haber vida, lo formal se hace
La Red ha democratizado la cultura haciendo de la creación y la nutrición un acontecimiento casi universal. El individuo con acceso a un ordenador conectado, y una voluntad de conocer, contemplar y crear puede formar parte de ese universo abierto y diverso que es hoy la cultura. Ahora bien, tal vez la superproducción y democratización
Los que se precipitaron de la utopía al realismo nihilista, son como los presos de la caverna platónica, obligados a volver a ella tras ver el sol, torpes teóricos con fulgores en los ojos ineptos para reconocer lo que deberían ver y aferrados a su zona de confort, que deviene, dicho sea de paso, confortable
Una de las nociones claras que sustenta el existencialismo es la idea de que el hombre es lanzado al mundo, proyectado, de tal forma que obtiene su existencia, que parece ser previa a la esencia. Lo problemático que inmediatamente se derivaría es de dónde, quién y con qué fin es proyectado. Aquí Heidegger, en su
Hundirse en un piélago de dudas impide identificar la Duda.
Si alguien insensible no desea ser de tal neutralidad y opacidad emocional, es que en algún grado ha dejado de ser quien era para renacerse.
Obviamente, decir que Dios es –en sintonía con el aforismo anterior- no otorga ninguna realidad objetiva a Dios. El lenguaje como corpus simbólico representa, y de alguna manera amolda, lo real desde la perspectiva del sujeto que dice. Pero no puede, de ninguna manera proporcionar entidad ontológica a algo por el hecho de mencionarlo. Esto
Decir, no real-iza lo dicho, no le hace ser.