Prefiero pensar que no hay camino trazado, que cada vereda tiene su idiosincrasia, rasgada con el paso genuino de cada individuo que lucha por sustentarse a sí mismo, como sujeto del pensar, el actuar y el sentir. Lo contrario sería un plagio eterno.
Categoría: Anagramas
Los roles sexuales son un lastre a superar, aunque no dejo de cuestionarme cómo pueden respetarse las diferencias que como mínimo introducen la implicación en la reproducción, sin que eso acabe derivando en una distribución de funciones sociales. Es ineludible que al menos la gestación afecta absolutamente a la mujer y por ende las consecuencias
El pesimismo no es hoy una actitud elegida, es una constatación realista del mundo en el que vivimos. No hay pues, pesimismo. Por el contrario, el optimismo es una fuga hacia delante de los que viviendo bien, no quieren ver el mundo desde sus raíces.
Oscilamos entre la crispación y el desencanto frente a las acciones del poder político, pero carecemos de la rotundidad de la acción sostenida, bien pensada y corrosiva. La decadente pasividad nos lleva al conformismo y a ceder esos derechos que permitimos nos sean arrebatados.
Hay momentos en los que todos querríamos estar a la altura de las circunstancias; por ejemplo, cuando se trata de acompañar y apoyar a quien antes -¡cómo mínimo!- lo hizo generosamente con nosotros. En otras ocasiones, consiste en imbuirse de la impostura social y someterse a lo políticamente correcto. Ahí, nadie debería querer estar a
“La esperanza es lo último que se pierde”. Bueno, vale. Algo tenían que decirnos, ¿verdad Aileen? –Monster, 2003- Aunque yo, que te entiendo, diría que tras la esperanza, que no es lo último que se pierde, se te va la vida, toda posibilidad de vivir.
Cuando un pueblo quiere un gobierno que dé respuestas a las urgentes necesidades pendientes, los símbolos les pueden parecer marionetas infantiles un tanto irrespetuosas para los que les urge vivir.
Mientras haya niños y familias enteras, condenadas por la hambruna y la metralla o la química de guerras que no les pertenecen, todos somos cómplices de esas matanzas. Cuando están en su país porque los masacran como a moscas, cuando escapan y buscan refugio porque disparamos todas las alertas para sacudirnos “el problema” de nuestro
Amar es esa imposibilidad que los humanos rozamos por naturaleza, entre el yo que quiere, el yo que desea y el yo que absorbe, frente a otro que se rige por el mismo patrón. Así la confluencia del querer, el desear, y el absorber determina un vínculo nunca satisfecho que deviene en ocasiones dañino. En
Cuando no hay oposición real al crecimiento, quien se halla en pleno desarrollo no encuentra un no-yo diáfano y claro contra el que crecer y autoafirmarse. Esta falta de trampolín le puede llevar al desprecio gratuito de los que pacientemente le acompañan en su proceso. Suceso doloroso para el que se siente menospreciado sin un