Nos hallamos enredados en una telaraña de confusión en la que la memoria sesga los hilos que podrían dar sentido y posibilidad de hilvanar algún relato. Miedos, desconfianzas, un agudo aguijón que envenena toda la amalgama de emociones, como si éstas hubieran sido generadas desde la falsedad de todo cuanto creemos que nos es ajeno
Categoría: Anagramas
Cuando “pagan justos por pecadores” se difuminan los límites entre el bien y el mal, pero acaso sirva tal despropósito para replantearnos los problemas éticos desde una perspectiva diferente: la cuestión sobre lo bueno y lo malo no se resuelve con criterios absolutos desarraigados del contexto, ni además su identificación y práctica tiene que ver
Sería deseable que cuando un criminal padezca una enfermedad mental, su derecho a la intimidad de su historial clínico sea respetado. Por él -es un derecho se lo merezca o no, a ese juego llevamos tiempo jugando- y por respeto a la dignidad de todas aquellas personas que con el mismo diagnóstico, ni son criminales
Hay niños consumidos en sus huesos por los que nadie más que los suyos lloran, entre escombros y ponzoña, resistiendo como cadáveres aún vivos esperando la muerte como su único auxilio. No tienen homenajes póstumos, ni nombre, casi ni son número. Deberían ser la hiel amarga eternamente de toda conciencia.
Resistirse a la exigencia de ser el báculo urgente de quien entra en pánico en el lecho que anuncia el final, puede no ser un gesto de indiferencia egocéntrica sino la última tensión y gesto de supervivencia de una larga historia esperpéntica.
Lo más revolucionario que se puede imaginar es reventar las cloacas del Estado, todos y cada uno de sus recodos. De todo Estado. Del orden mundial. Quizás así se den la condiciones para que florezca algo sin las raíces podridas.
La podredumbre de humanos que para su satisfacción sexual vejan, humillan y descarnan la vida de sus víctimas se extiende por todas las capas de la sociedad. Unos consumen sin mirar atrás, otros comercian con personas como si fueran ganado, y muchos se benefician de sobornos y amenazas, o en su lugar se enriquecen encubriendo
Los que fuimos testigos, desde la cercanía que genera la pronta localización de un hermano que conduce trenes inciertos, o desde el horror y la perplejidad de la masacre que “alguien” había perpetrado, nunca tendremos más once de marzo que aquel en el que el infierno se transformó en railes, trenes y hierros calcinados. Las
La muerte nos acoge, a veces lentamente, sin excepción en la más cruel de las soledades conocidas. Y poco sabemos de ese tiempo en que nuestro cuerpo se ha entregado a la desintegración plena, y nuestra mente con la conciencia clara se apercibe de ese desconocido, y por ello temido, final. Ya no cabe la
Rostros iracundos de infantes envueltos en sucios harapos ensangrentados transitan, entre fuego cruzado; yo observo tras un grueso muro las escenas y experimento una paresia de las extremidades que acaba paralizándome. Siento vergüenza por mi cobardía, por esa debilidad que ha cedido al terror, por la costumbre de visionar imágenes como ficción, por la incapacidad