Mientras la turba sostiene un griterío ensordecedor, no hay motivos ya, ni razones que legitimen una muchedumbre esparcida, unida por panfletos de los que no saben dar cuenta. Hay manifestaciones nada espontáneas y muy manipuladas.
Categoría: Anagramas
“Todos somos extraños para nosotros mismos, y si tenemos alguna sensación de quiénes somos, es sólo porque vivimos dentro de la mirada de los demás” y ese reflejo nos recuerda la representación cotidiana que debemos llevar a cabo, aunque no se ajuste nítidamente a nuestro yo. Entrecomillado, Paul Auster. “Diario de Invierno”
Siria es la tierra que otros han decidido convertir en el infierno ajeno, para desatar sus controversias armadas, guiada por uno de los fanáticos de la extinción de los problemas con explosiones, ¿a veces “limpias”?
Hallarse en la encrucijada, reducida por la cotidianidad a gestos banales, de conceder un perdón no demandado, o sostener el estoicismo ante quien parece reclamar afecto, sin apercibirse de que recurre a las piedras que gestó, es el calvario pertinente de quien permanece acompañando en la muerte a un ser egocéntricamente enfermo, insensible o quizás
Sentirse un patito feo no garantiza convertirse en un cisne. En el cuento infantil, el mismo protagonista se sorprende de la metamorfosis que los otros empiezan a constatar en él. Esto puede indicar, tal vez, que lo que sientes que eres depende de las miradas que te atraviesan como agujas, seas como seas; hasta que,
Hay instantes que exigen decidir casi como concluye una vida. Pero, es tan mínima la probabilidad de que presionados por esos estrechos límites de tiempo seamos capaces de responder como queremos y justamente que, más que oportunidades, deberíamos denominarles trampas interpuestas con argucia.
“Lo bueno, si breve, dos veces bueno” decía Gracián. Hoy, por el contrario, me lamentaría de que algo bueno fuese breve, porque hay tal exceso de producción, de todo tipo, fútil e insustancial, que cuando hallamos algo bueno, lo último que queremos es su brevedad. Antes bien, deseamos su despliegue extenso que pueda despertarnos la
Si no atendemos al tímido palpitar de un rostro que, sin palabra alguna, despliega poemas trágicos de un vivir que se inicia excesivamente crudo y agrio, ignoramos el principio del mal enredándose como una hiedra en las entrañas de los que vienen a ser, aunque el destino parezca negarles su posibilidad y devengan supervivientes en
Achacamos, en ocasiones, el fracaso de la comunicación a las dificultades en el uso del lenguaje, cuando siendo francos lo que yace es una distancia en los pensamientos que deseamos negar.
“Solo podemos pensar el ser, el no-ser no puede ser pensado, ni conocido” rezaba Parménides con una lógica aplastante. Aunque no se apercibió tal vez que en el momento en que formulo lingüísticamente la imposibilidad de pensar el no-ser, estoy pensándolo, que no conociéndolo, por supuesto. Pero este descuido abre la vía de navegar