La rigidez de una actitud que muestra indiferencia genera la progresiva disolución del otro, que despreciado en sí mismo siente la urgencia de huir a parajes que permitan su restitución. Quizás el retorno sea gélido, casi más punzante que la indiferencia, aguardando el momento oportuno en que, quien siempre quiso parecer impertérrito, muestre su
Categoría: Anagramas
Sinuosos gestos que me embaucaban, sintiendo por ingenuidad la literalidad de las líneas que trazaban. Solo existía un lenguaje en mi mente hasta dicho momento, en el que aprendí sobre el doble sentido, lo implícito y la ironía. Ahora, leo cuanto hay subrepticiamente.
Quien acepta los propios límites, observando desvanecerse cuanto le hubiera sido posible en otros tiempos y ya no le corresponderá, aprende a ser en lo fundamental de su propia identidad. Desprendiéndose de ropajes, que nada decían, en realidad, sobre él mismo.
La omnipresencia es un súbito deseo de omnipotencia que padecemos al no satisfacer la quimera de atender dos pasiones irrefrenables, pero incompatibles en tiempo y lugar. El desenlace, una frustración patética, profunda por primaria, pero altamente desencajada de la realidad.
Si el mal no fuera consecuencia de una voluntad premeditada, sería un accidente. Pero la concurrencia de la elevada accidentalidad es tan sospechosa que solo una mente supinamente ingenua –como la incidencia de los accidentes- casi sin conciencia, puede sostener esa hipótesis.
Lo fantasmagórico fluctúa con lo real en una extraña dialéctica que deriva en conversaciones desplazadas sin significado para el otro. A eso denominan locura, sin captar que lo gestado simbólicamente manifiesta los miedos y angustias internas más auténticas del “loco”. Algunos solo lo sueñan, otros trasgreden los límites de lo onírico y lo funden o
Implorar lo que nos pertenece es despojarnos de ello y reconocer la legítima usurpación por parte del otro. Por eso algunos recurren a la violencia, como acto que exige el retorno de lo propio y expoliado. Una vía intermedia sería que los agresores reconocieran su delito sin necesidad de imploración, ni de violencia. Así tal
La TABARNIA de Platón: abducidos que solo ven sombras dentro de una caverna y confunden lo aparente con lo real. Creen que lo real son las figuritas que los artesanos –que se lo han currado- proyectan en la pared de la tabarnia- Pero uno de ellos, con coraje y valentía empieza a pensar por sí
Cuando nos tienta el sabor de tocar la nata de la vida, para no ir dando rodeos temerosos, podemos abandonar todo quehacer y rebuscar ahí donde creemos que se hallan las respuestas. Corremos el riesgo de confundir el camino, al tomar esa sustancia dulce comuna vía única directa. Pero, para bien o para mal, solo
Cuando nos tienta el sabor de tocar la nata de la vida, para no ir dando rodeos temerosos, podemos abandonar todo quehacer y rebuscar ahí donde creemos que se hallan las respuestas. Corremos el riesgo de confundir el camino, al tomar esa sustancia dulce comuna vía única directa. Pero, para bien o para mal, solo