No era un día como otro. La particularidad residía en que se examinaba en dos facultades distintes para poder acceder al Máster que sí o sí necesitaba para poder ejercer como psicóloga clínica. Ambos el mismo día, uno por la mañana, el otro por la tarde. ¡Ah, y dos días después la defensa del trabajo
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Obra de Silvina Ramadori
Las generaciones que vienen -jóvenes, adolescentes, niños- están siendo educadas en una especie de empíreo falaz. Provocamos se crean el centro del mundo, como si a éste le importaran algo, cada vez que satisfacemos caprichos reiteradamente, les espetamos un “no” absolutamente licuado que se desvanece al cabo de un breve lapso. Por un lado, los
El cuidado de sí pasa necesariamente por el cuidado de los otros. Como seres fluyentes que interaccionamos y nos damos recíprocamente. Otra cuestión es qué es eso que nos damos. Esta cuestión fue indagada, entre otros, con profundidad por Pierre Hadot y Michel Foucault de una forma explícita inspirándose en ideas de la cultura griega.[1]
Depositamos nuestra confianza en el otro, tras habernos aproximado a él con la suficiente creencia de que ese otro es confiable. Ese proceso es una interacción que se despliega a lo largo de instantes continuos, que acaban siendo pasado y constituyendo experiencia. El hecho de otorgar y recibir la confianza al otro y del otro
Hablamos, a menudo, de que en la actualidad no puede concebirse una sociedad, sino es como un espacio donde los individuos puedan desarrollar dignamente sus vidas reconociéndose mutuamente interdependendientes. Es decir, somos seres sociales porque necesitamos de los otros para nuestra supervivencia, nuestra vida y nuestro bienestar. Más aún, nos constituimos porque los otros están
Imagen extraída del Máster de diversidad de la Universidad de Granada. Estar disponible para el diálogo, la conversación sin acritud y constructiva es un fenómeno poco común en nuestros tiempos. Hay una diversidad de ámbitos en los que los discursos son monolíticos y se retroalimentan, con lo que paradójicamente la pluralidad que se reclama y
Hace días me quedé impactada por una imagen que ayer vi reproducida en fotografía. Un chaval de dieciocho años, superviviente siriano del pesquero egipcio que naufragó cerca de las aguas territoriales de Grecia, llorando con desgarro ante unas rejas que lo separaban de su hermano mayor que viajó desde Países Bajos para ir a buscarlo,
La identidad es un sueño de una absurdidad patética. Se sueña con ser uno mismo cuando no se tiene nada mejor que hacer. Se sueña con ello cuando se ha perdido la singularidad (y la cultura es precisamente la forma extrema de singularidad de una sociedad).“ — Jean Baudrillard El paroxista indiferente (1997) La complejidad
Aquellos tiempos en los que el saberse manejar con abstracciones referentes a lo que tal vez excede las posibilidades de nuestra razón, pero cuyo manejo constituía un ejercicio necesario para, posteriormente, comprender la miseria del mundo, han caducado. Fueron tachados de elitistas, inútiles y prácticas de onanistas intelectuales. Sin embargo, me inquieta algo que tal









