En nuestra sociedad suceden hechos tan escabrosos e incomprensibles que pocos son los que se definen al respecto, no sea que caigan en lo políticamente incorrecto. Somos una cultura que dice proteger a sus menores, prohibiendo el ejercicio de la violencia sobre ellos -cuestión obvia, porque ni a los perros se los adiestra hoy a
Lo re-encuentros deseados constituyen un acto de traer el pasado al presente con la lucidez que nos ha imprimido la experiencia. Cuanto re-cordamos adquiere matices, significados que aprehendidos desde el hoy adquieren otro cariz. ¡Y cómo difiere, en ocasiones, aquello que dormita en la memoria! El Otro nos refleja nuestra forma de estar en el
Pasó Sant Jordi. La avalancha de gente que llenó todas las ciudades de Catalunya ha vuelto a su redil. Las librerías y los libros pasan a hibernar, en su mayoría, hasta el año que viene que, con suerte ni caerá una tromba de piedra, a lo mejor cae en festivo y el sol preside toda
Ayer, escritores de la ciudad de L’Hospitalet se reencontraron en ese acto bianual que genera conciencia de que somos muchos los hijos de L’Hospitalet que, a pesar de que nuestra ciudad se originase como el vertedero de lo que Barcelona escupía, hemos ido creciendo, educándonos y produciendo literatura. De la misma manera que otros han
Los humanos no podemos dejar de ser antropocéntricos, a menudo hasta la saciedad. En primer lugar, porque no poseemos la capacidad -que se asemejaría más a la de una divinidad- de mirar cuanto hay desde una óptica externa. Por mucho que nos propongamos hacerlo, es un desiderátum más que una posibilidad efectiva. En segundo lugar,
Ayer, en el hospital de Bellvitge de L’Hospitalet -Barcelona- tuvo lugar una protesta mínima contra los recortes y el desmantelamiento progresivo de la Sanidad Pública. La califico de “mínima” porque la afluencia era escasa, desconozco si por un problema de convocatoria u otras razones más preocupantes. El tema viene de largo. Durante mucho tiempo el
Un tumulto de miembros y de garras atenaza el cuerpo inerme de la inocencia, que es ingenuidad e ignorancia del mal que supura del alma. Después, solo dolor, malestar y sufrimiento, incomprensión. Silencio, no saber decir, no poder hablar. No entender qué debe ser explicado ni por qué, cómo surgió la fiera, qué hice yo,
No podemos eludir el paso del tiempo; si así fuera éste no sería tiempo. Su naturaleza, según la concebimos los humanos, es precisamente fluir continuo, deslizarse, y nosotros como embarcados en un navío no elegido vamos recorriendo su estela. Atrás queda el pasado, que nunca lo es realmente, ya que resta inoculado en todo nuestro
¿Cuál es tu restaurante favorito?







