Quizás tras tanta edad bregada y germinada a forcejeos, uno se siente capaz de vivir, a pesar de la vida misma. Se aferra a su propia convicción y regatea obstáculos, malas praxis y prevalece, como nunca, una fuerza nítida en el interior, saneando la existencia con un aroma propio, un ser singularizado y autoconquistado.
a través de Schopenhauer Clica para ver post de mayo de 2017
Dar lo que no se posee, imposible; recibir lo que no se tiene, también, porque no poseemos la noción apropiada.
Estrictamente hablando pudiera no haber “fracasos”. Si analizáramos la aparente dejadez o pasividad de quien no lucha por algo, encontraríamos razones relativas al querer, al poder, al miedo, al sentimiento de inferioridad que justificarían muchas de esas aparentes faltas de esfuerzo y tesón que acabamos coronando como fracasos.
Cuando el olvido pudiera desembocar en perdón y esa posibilidad desata la ira que bloquea la amnesia, solo queda la extirpación de los recuerdos, una cirugía precisa que mutile esa parte dañina. Si no hay olvido de facto, no hay perdón, aunque la fantasía de una intervención quirúrgica mágica pueda sugerirnos interrogantes sobre el sentido
Nos hallamos agostados por el cansancio básico de vivir que envejece neuronas, cortocircuita sinapsis y, además, por si algo tuviera que ver, quebranta el alma. Es, tal vez, la edad, o quizás se imponga con más ahínco la experiencia y la intensidad con la que hemos lidiado contra este marasmo al que nos abocaba la
a través de Héroes y antihéroes Clica para ver post agosto 2016
Si Pitágoras ya vislumbró en su teorema sobre el triángulo rectángulo una relación de proporcionalidad, fue porque debería por justicia y armonía reinar tal equivalencia en el mundo, como microcosmos. Pero, más allá de las teorías matemáticas o geométricas, de tantos, ni observamos proporcionalidad, ni equivalencias, ni por tanto justicia alguna, porque hace ya que
La lluvia y el frío nos atenazan, aunque mayor es la opresión en el pecho del llanto helado sin pronóstico a la vista.
De la miseria material puede brotar la grandeza humana, de la miseria humana la abundancia material.