Ayer nació Ian, mi sexto sobrin@/niet@. Es en momentos como éste que la constatación de que nacemos por imperativo biológico, pero que como humanos nos podemos sentir arrojados al mundo, se hace terriblemente intensa. Inconscientemente, afloran una serie de emociones que nos remiten a nuestro momento de arrojamiento, captamos la locura que inicialmente abruma a
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IMAGEN: Melancolía. 1932 Amedeo Bocchi. Palazzo San Vitale, Parma. Los humanos somos seres dadores de significado porque no podemos tolerar el absurdo. Éste es como un caos en el que todo es azar e indiferencia, nada ocupa su lugar porque no hay lugar propio para nada, y esa amalgama de sinsentidos se vuelve en un
La posibilidad de calibrar el riesgo real de que estallé una III guerra mundial exige poseer más información de la que los ciudadanos de a pie tenemos. Disponemos de información, seguramente distorsionada, sobre acciones bélicas de algunos Estados y de declaraciones entre cruzadas de líderes políticos. Hasta aquí, podríamos decir que hemos vivido situaciones parecidas
Ana de Lacalle (España), Autores, Cuento 8 diciembre, 2019 Ansiosa me negaba a traspasar el dintel de la puerta de mi habitación; esa que espejeaba trágicamente el tumulto interior que me azoraba. Me había impuesto un propósito y de su cumplimiento dependía que se desmoronara ad infinitum mi autoestima. Por ello, asida con rabiosa tenacidad al estante
Posiblemente, todos los intentos de Arthur por desprenderse de esa sustancia viscosa que entrelazaba sus dedos y le impedía tocar cosa alguna sin que esta restara, a su vez, presa de ese enredo que se le antojaba por necesidad onírica; eran infructuosos. Por esa razón se propuso fingir la ausencia de esa especie de baba
Una habitación, un simulacro de cocina-comedor y un aseo. El silencio deambulando sigiloso, para no desdecirse. Una atmósfera densa y cargada por falta de ventilación, con multitud de ínfimas partículas invisibles hacinadas. Unas cortinas añosas y mugrientas cuya presencia se hace cargante opacando todo haz de luz. Una techumbre ocre, alzada con racanería, y unas
Siendo individuos encarnados prescindimos mentalmente de dicha sujeción, empecinados en devenir pura evanescencia que nos garantice la eternidad. Una quimera absurda, aunque fuera posible, a tenor de que la vida es un existir desnortado.






