Estamos seducidos por el plácido aroma de no saber, no tener conocimiento, ni noticia alguna de cuanto sucede en nuestro entorno menos próximo. Nos refugiamos en el átomo de nuestro núcleo, y procuramos que la calma prevalezca. No deseamos sufrir más, con ese padecimiento inútil que produce la impotencia. Después de todo ese es el
Etiqueta: coraje
El cabello puede trenzarse, separar tres partes como unidades y entrelazarlas haciendo nuevamente una unidad, o algo compartido entre los tres mechones. Cada mechón, una mujer que se enfrenta a una realidad dura, cuya intensidad va in crescendo si nos deslizamos desde la vida de Sarah en Canadá, prestigiosa abogada cuya identidad es su éxito
La fortaleza es directamente proporcional a la intensidad de la fragilidad de la que uno se ha hecho cargo. Implica se capaz de sentir, una y otra vez, esa vulnerabilidad sin la que no seríamos humanos, sin miedo, sin temblor, simplemente sintiéndola y acogiéndola como algo propio. Diría, incluso, que aquel que no se ha
Entre balbuceos y palabras contradictorias y entrecortadas, intentamos decir aquello que merece ser dicho; sin tapujos, sin miedos ni remilgos. Lo procuramos con empeño, pero el acto del habla aparece cercenado, mediatizado y condenado. Por ello, sostenemos un silencio que nos culpabiliza, nos condena al ostracismo de lo proscritos y destensamos la cuerda para recuperar
La vida es una danza sin un ritmo prestablecido, a menudo con la muerte. Quien baila con la parca se desliza peligrosamente hacia los límites de lo vivo, pero, al mirarla de frente y sostenerse erguido, el baile se convierte en un pulso constante cuyo desenlace, tarde o temprano, culmina con la disolución del osado
Irradiamos porosamente nuestras emociones sin resquicios, aunque pretendamos, por un acto de voluntad, aparentar actitudes opuestas. La actitud está traspasada por los sentimientos y se expande espontáneamente si no estamos vigilantes y alertas de nosotros mismos. Las razones por las cuales nos sentimos exigidos a ocultarnos son diversas. Tendré en cuenta dos: la que se
A través de la cristalera límpida, oteo un empíreo grisáceo que me susurra: soy cielo, pero no paraíso. Y no hay alteración en mí ya que, arraigada a la ciénaga existencial, no percibo edén alguno. El cuadro que aparece contundente se aviene a la convicción de años, lustros y jornadas de indagación que han construido








