En los aledaños de la insensibilidad se han instalado efigies de mármol, que en su naturaleza de imagen representan el frío cálculo de quienes abordan los asuntos humanos con rigidez normativa. Sin posibilidad, por epidérmicos, de interpretar el espíritu de las leyes –como destacaba Montesquieu- aplicándolas mecánicamente como robots avanzados (¿?). Así, parece que el
Autor: Ana de Lacalle
Arrullados por un atardecer conmensurable, renacemos, como el ave fénix, de las cenizas derivadas de la incineración existencial. Nada se nos antojaba posible y, finalmente, lo más anhelado devino real. Renegamos de esperanzas fútiles para resistir y persistir, por ello, desde el pesimismo realista detectamos con una fina sensibilidad lo que despunta por inusitado y
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Tras un breve paréntesis, impuesto por el guion vital, regreso a estas hojas blancas dispuestas, para mi ventura, a empaparse de cuanto sea capaz de ofrecerles. Las galeradas de una novela, Híbrido, que saldrá publicada en junio han concentrado mi atención y tiempo. Es una obra breve, de unas noventa páginas, de pretendida intensidad interior,
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Que la vida nos otorgue oasis es como recibir un mensaje divino que exhorte: “Carpe diem”, que según la frase de Horacio – “carpe diem quam minimum credula postero”- nos invita a cosechar el día, a vivir intensamente el presente sin fiarnos o esperar al futuro. Esta máxima anima a no desperdiciar el tiempo en
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El acontecer, como lo nítidamente acuciante que han causado otros por mala voluntad, no permite el olvido y, sin éste no es veraz el perdón dado ni público, ni privadamente. Quizás porque sin posibilidad de olvidar no hay reparación del dolor, y mientras el sufrir yace sumido en el llanto ¿cómo absolver a los culpables?
Quien desdeña a los desabridos tras haberlos sazonado con pura ponzoña, merece, por la crueldad de sus gestos, restar confinado en el averno, háyalo o no.