Me ausentaré, deseo que discreta, un tiempo breve; sabiendo que la distancia genera perspectivas nuevas para el corazón, más apurado de miras que el raciocinio. Se trata de sintonizar pensamiento y sentir.
Autor: Ana de Lacalle
Clica para ver post de 2016 actualizado a través de Para Gerard
Clica para ver post de 2017 a través de Reconocimiento filosófico
Algunos jóvenes padecen el síndrome del desnortado. En especial, los que provienen de familias acomodadas que han proporcionado más de lo aconsejable a sus hijos. Este cuadro existencial –el del síndrome mencionado- consiste en, habiendo accedido prematuramente y sin esfuerzo a cuantos bienes materiales ofrece la sociedad de consumo, sentirse satisfecho materialmente y, por ende,
Quien da su vida por otros, aparece sinceramente disponible ante las necesidades ajenas, no como un mesías sino, como alguien compasivo y empático que se niega a vivir prescindiendo de las injusticias. Y es que, solo servimos de reparación a otro desde la humilde capacidad de padecer y sentir con él, por eso la com-pasión
Clica para ver post de 2015 a través de Posibilidad y paradojas
clica para ver post de 2017 a través de Sentido del humor
Juzgar la vida privada ajena demuestra o corta edad o un alto grado de inconsciencia o una superlativa hipocresía.
La melancolía latente, casi estructural, remite a la pérdida de algo amado que, siendo primario en su origen, constituía la sustancia de nuestro estar y existir. Así, el ánimo taciturno resurge, cansinamente, para recordarnos de dónde procedemos y cómo aumentamos las carencias mientras evolucionamos hacia el fin.
Hay encuentros que son azares con fortuna y, empecinadamente, se evidencian como destinos indisociables, por eso perduran como un vínculo engastado contra cualquier marea.