Desde el infinito no puede avistarse nada de aquello que creemos necesario; seguramente no hay percepción posible tan solo aprehensión.
Autor: Ana de Lacalle
«Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.» J.L.Borges Remite a aquello de los extremos se tocan, o entre el odio y el amor,por ejemplo, hay una breve distancia. Mejor ser incapaces de identificar enemigos por la propia falta de autoreconocimiento en colectivo alguno. Ser apátrida, anómalo, inefable.
“Quien mal anda, mal acaba” dice el refrán, aunque deberíamos matizar hoy que existen diversas formas de “mal andar” y algunas te llevan a la cima.
¿Qué sucedería si alguien anunciara con una semana de antelación su suicidio? Obviamente a las personas más próximas –las que él considera “los suyos”- sin desvelar ni el lugar ni la forma de tal acontecimiento. Simplemente para que, los que lo llorarán, tengan la oportunidad de despedirse. La cuestión no es ociosa, si consideramos que
Lo políticamente correcto referido a les acciones abarca todo aquel comportamiento coherente con el discurso que mayoritariamente sostiene la opinión pública. Son acciones evidentemente reconocidas como válidas, al margen de su naturaleza legal o moral. Lo que se sanciona es su conveniencia, su adecuación al contexto. Así, puede validarse el secuestro de los propios hijos,
La compasión no puede ser solapada de forma alguna, porque sus efluvios se infiltran por los poros del compadecido certificando su sentencia de defunción.
El Estado Islámico ha vuelto a cometer un acto terrorista atroz –alguien entenderá que es una acción bélica- en Irak, arrasando con al menos ochenta y ocho víctimas, entre ellos civiles, y alrededor de noventa heridos. Forman parte de esa cotidianidad lejana que casi obtiene la misma notoriedad que los anuncios, momentos en los que
Lo políticamente correcto puede atañer a las acciones o al lenguaje, su diferenciación es relevante, ya que su doble significado permite constatar a quién vincula esta corrección.
El ateo no concibe un dios y no puede creer en lo inconcebible. El creyente no puede inteligir desmembrando el dios en que cree.
El cuidado que proporcionamos al otro resuena si hay necesidad de ser asistido.