Nadie debería escupir por boca de otro, ni por la boca de otro.
Autor: Ana de Lacalle
Para la mujer que camina certera de su dignidad como persona la vida puede resultar un paseo ingrato. Aquellos integrantes del sexo masculino que aún consideran un desafío o una amenaza que una mujer se sienta capacitada igual que ellos, intentaran ponerle trabas, ningunearla y menospreciarla para menoscabar esa seguridad que parece resguardarla. Y esto,
Hay quien necesita aferrarse a cosas para mantener vívidos momentos, recuerdos; como si al simbolizarlas en algo material se exteriorizara la presencia de lo que fue y no está más que como sombra lívida en nuestro interior. Una veneración excesiva de la cosa que puede derivar en un fetichismo vacío.
Acaso quien hable del dolor sea un ilustre leído que contrapone su sabiduría con alguien que cree haberlo dejado atrás, ya que quien padece el dolor no puede más que soportarlo.
Mientras el Estado actúe, de facto, como una fuerza privada al Servicio de intereses particulares e intente camuflar estas decisiones y acciones bajo la legitimidad del bien común, la sociedad civil estará siendo agredida en sus derechos y demandas. Así, cualquier intento de subversión se atajará dejando espacio en el parlamento a los supuestos rebeldes,
Epicuro, con el propósito de reducir la angustia de muchos, decía que la muerte no es de por sí temible. Si estoy vivo porque no puedo temer lo que no está presente –y es obvio que si yo estoy ella no está- Si estoy muerto porque al no estar yo, no siento nada y en
La susodicha calma que sigue a la tempestad es tragedia y desamparo, aunque de apariencia tranquila al haber arrasado incluso con las fuerzas de los supervivientes. El sosiego no deviene como el vómito de una convulsión, sino del tiempo sostenido plácidamente entre las sienes.
Quien se conforma con lo que es, se convierte en un onanista de su cobardía.
Mañana, dieciocho de febrero, tendrá lugar en Barcelona una manifestación en favor de los derechos de los refugiados e inmigrantes bajo el lema “Volem acollir”. La idea es reclamar la acogida de refugiados políticos e inmigrantes que acuden a países occidentales por razones de supervivencia, en lugar de relegarlos a campos fuera de la vida
Tras la idea de que es posible la reparación de un daño sufrido, yace la concepción “buenista” de la naturaleza humana, es decir aquella que concibe al humano como bueno por naturaleza. Así, se entiende que quien infringe un mal pueda hacerlo sin mala voluntad, y esta ausencia de intención es lo que hace posible