Resiguiendo la línea del tiempo nos vemos impedidos a traspasar el punto del presente, y tal es la obsesión que nos azora que gastamos ese tramo intentando prever un futuro que siempre se halla en la línea más allá de nuestra posibilidad. Algo semejante nos ocurre con la supuesta felicidad que la cultura mitificó, sosteniendo
Categoría: Anagramas
Hay paraísos fiscales y luego otros virtuales, en los que puedes seguir siendo lo que eras, lo seas o no. Si los primeros te dan beneficios crematísticos en negro, los segundos te hacen real en color en el lugar elegido, y a partir de ahí parece que casi todo es posible, solo se necesitan creyentes
Restamos licuados por acontecimientos que sobrepasan nuestra resistencia a devenir entes en estado líquido; por ello nos desustanciamos, fragilizamos ante el reto de vivir y nos aferramos a banalidades sustitutivas, que parecen proporcionar esos anclajes que como entes licuados hemos perdido. Pero, como lo falaz es siempre superfluo, fluctuamos con tal intensidad que adquirimos conciencia
¿Quién desea mirarse al espejo y no reconocer ni un mínimo aquel individuo que presuponía ser? Claro que el espejo refleja el alma, y lo que no atisba a recordar es su propio interior. Si de cristales reflectantes hablásemos el tiempo sería nuestra coartada. Pero aunque el paso del tiempo también conlleva una evolución interior,
Dilapidar al virtuoso es la estrategia clave de cualquier sistema. Las otras voces son verborrea corrupta sin legitimidad ni posibilidades de dañar el estatus quo. Lo triste es pensar ¿qué virtuoso ha sacrificado nuestro sistema? ¿Existía alguien con esa excelencia que cuestionaba la estructura y las falacias implícitas del sistema?
Quien, por extenuación, huye y se ausenta evitando coincidir con los otros, que por ser ajenos pudiesen ser causa de conflicto, está ubicándose en una soledad trágica, de aislamiento e incomprensión.
Hicimos de la elasticidad del tiempo algo infinito, porque así se deslizaban los espacios que nos acogían. Supimos que enredados en el enigma espacio-tiempo éramos casi inmortales, aunque ese trazo que se nos negó para permanecer anudados por toda la eternidad, tuvo una fuerza y un poder imprevisibles, que dio con nuestros huesos, siempre en
Educar para la libertad no es trasmitir mis creencias como la verdad, creyendo que esto es desarrollar una actitud crítica. Esto es, duela a quien duela, educar desde el dogmatismo.
Vivimos atacados de espanto por una amenaza que reiterada asoma por los rincones. Nada cambia, solo parece transformarse para no ser más que lo mismo. Se reinicia el proceso que por cotidiano derivará en ramplón: una representación burlesca.
La rigidez de una actitud que muestra indiferencia genera la progresiva disolución del otro, que despreciado en sí mismo siente la urgencia de huir a parajes que permitan su restitución. Quizás el retorno sea gélido, casi más punzante que la indiferencia, aguardando el momento oportuno en que, quien siempre quiso parecer impertérrito, muestre su