El llanto desconsolado es, en general, una expresión de profunda tristeza. La cultura ha contribuido a su inhibición como si fuera una muestra de descontrol emocional y turbación del individuo inadmisible. Por el contrario, sabemos que la necesidad de llorar es un mecanismo que descarga la pena y hace su peso más liviano. Por ello,
Decía Mainländer que: “la verdadera filosofía debe ser puramente inmanente, es decir, tanto su tema como su límite han de ser el mundo”[1], ya que no puede recurrirse a lo extramundano para explicarlo, pues dicha construcción se fundamentaría en lo no cognoscible ni justificable a su vez. Esta convicción haría las delicias de cualquier materialista
Nadie sale indemne de una infancia sometida al pavor y a la supervivencia del más hábil. Esos seres bajitos se resguardan bajo la mesa, detrás de una cortina o se mimetizan en el rincón de una habitación, cuando los gritos, golpes y alaridos los llevan a temer lo peor. Y lo peor en la niñez
Decir que una Bilio-teca es una casa de libros no es ningún descubrimiento para celebrar el día de las Bibliotecas. Etimológicamente procede del griego «theke» que significa «caja», o lo que equivale, por extensión, a un lugar donde se guardan y acumulan, en este caso libros. No obstante, hemos optado por utilizar la imagen de
Esos días, que no quieren amanecer, se resguardan timoratos entre nubes grisáceas y plomizas. Miro el cielo, recién levantada, y me siento espejeada en esa masa nubosa que impone resistencia a una luz que carece de intensidad. No atino a vislumbrar si es el mundo quien me aplasta, o estando yo pulveriza encapoto cuanto me
En un arrabal anexo resguardo discretamente la pena, inhumada como si hubiese fenecido a base de ignorarla. Y nadie piense que se apoderó de mí la vergüenza o el pavor de traslucir debilidad ante los fisgoneos ajenos. No, es mi propio temor por sentirme poseída y embadurnada de brea líquida; esa que ennegrece el alma
Los que nos dedicamos a la Filosofía, de una manera u otra, podemos caer en una flagrante contradicción: predicar la necesidad de la reflexión y el análisis de cuanto acontece para, distanciados de la presión del ocurrir, desvelar los mecanismos implícitos, u ocultos premeditadamente, que nos domeñan y anulan como individuos críticos, y simultánea e
Dormitaba sibilante como aspirando todo el oxígeno que había a su disposición. La apnea le asestaba azotes que provocaban un sueño superficial y un despertar súbito. A veces, al emerger de ese estado onírico, le burbujeaban imágenes insistentemente, que él identificaba como causas de ese malestar que le hostigaba siempre al despertar. Algunas eran cuerpos
NosOtros, nacido en 2016 (Paris), bajo el nombre de Revolución y en el espíritu de la revolución permanente, de variación abrupta y voluntad de potencia, somos hoy una red que ha renacido a partir de un creciente encuentro de académicas y académicos, de artistas y librepensadores, de diferentes instituciones y países de América Latina y Europa. El inicio del proceso de organización colectiva es un coloquio Eurolatinoamericano anual dedicado a temas de mayor importancia para las ciencias sociales y humanas contemporáneas (Democracia, Migración, Estado-nación). Al NosOtros se le ha ido sumando investigadores jóvenes y consagrados de diversas disciplinas como la filosofía, la sociología, el psicoanálisis, la historia, la literatura y las ciencias políticas, así como artistas plurales y colectivos comprometidos con el pensamiento en acción.
El objetivo de nuestra red es el de generar una sinergia en la cooperación y la investigación entre generaciones de investigadores e investigadoras de geografías distintas y contextos diversos, conscientes del carácter móvil y global del pensamiento, trabajamos en red para aunar esfuerzos financieros, académicos e investigativos en pro de una reflexión holística de las problemáticas políticas, sociales, geopolíticas, artísticas y epistémicas que aquejan nuestras realidades nacionales, regionales y mundial.
Originalmente publicado en 2025! ¿Hablamos del futuro?:
By Ana de Lacalle Las fronteras difuminadas entre lo otro y el yo estimulan la compasión que deviene nítido padecer propio; ante esta carencia de límites no hay más posibilidad que el hundimiento simultáneo: el de quien en un principio sufría y el de quien ahora es el otro.









