Quizás, si a un artista le extasía vivir una época vibrante de la creación estética, a un historiador le suceda algo semejante y desee vivir una revolución, como todas sangrienta, que cambie el estatus quo de su tiempo. A un filósofo, que merodea sustrayéndose del espacio y el tiempo no le extasían momentos volátiles, porque
La corrupción de la clase política y de los empresarios que han contribuido y de los que han callado -¿dónde estaban los sindicatos?- ha sido, y es, uno de los acontecimientos más graves de la democracia española. Su develamiento cotidiano, lejos de provocar la hilaridad que le hubiese correspondido, ha provocado la apatía e indiferencia
La verdad, en última instancia, es la excusa con la que todo farsante intenta legitimar su impostura, manipulando el relato de los acontecimientos para tener argumentos, ad hoc, que justifiquen sus acciones; como si hubiese alguna verdad con poder de fundamentar.
Añoramos aquello que recordamos como idílico, aunque nunca nada se diese así. Y es, tal vez, una trampa mental urgida con destreza inconsciente, para sostener una esperanza que, siendo falsa, funcione como aliciente vital. Así se despliega el entramado de una mente que siente la exigencia de permanecer, en un mundo caduco.
No recuerdo haber asistido a una metamorfosis tan cínica como la realizada, que no padecida contra su voluntad, por Anna Gabriel. La exdiputada de la CUP, eludiendo su responsabilidad –ninguna o toda desde el punto de vista penal, eso es lo que hay que dirimir, pero la misma que sus compañero de viaje en el
La tristeza es ese sentimiento de dolor infructuoso que o bien nos deja baldados de llanto infinito o nos aboca a una imperturbable anomalía emocional.
La extrañeza que nos despierta el otro se despliega proporcionalmente a la distancia que, queramos o no, nos aleja.
a través de Nacientes Clicar para ver enlace de marzo 2017
La filosofía debe llegar a reconocer la ignorancia como acicate para indagar sin límites ni prejuicios; instalarse en la duda y, desde ella, sabotear con argumentos cualquier intento de dogmatismo.
Somos seres definidos por la carencia, que nos hace ser para no desintegrarnos, buscando la alteridad como si en ella se hallara nuestra falta.