Allá donde no cabe la compasión, porque no hay perdón posible, asoma sibilina la culpa del desprecio. Como si en algún recóndito lugar yaciera toda la pena, a borbotones resguardada, la que debería pertenecer al despreciado que nunca sintió, y la que hierve en quien cree no encontrar lugar, hoy, para el perdón. Cuando en
Allá donde no cabe la compasión, porque no hay perdón posible, asoma sibilina la culpa del desprecio. Como si en algún recóndito lugar yaciera toda la pena, a borbotones resguardada, la que debería pertenecer al despreciado que nunca sintió, y la que hierve en quien cree no encontrar lugar, hoy, para el perdón.
“En cuanto a la libertad de pensamiento, es cierto que sin ella no hay pensamiento. Pero aún es más cierto que cuando el pensamiento no existe tampoco es libre. En los últimos años ha habido mucha libertad de pensamiento, pero no pensamiento. Algo así como el niño que, no teniendo comida, pide sal para sazonarla.”
Hay quien asegura sentirse joven a los cincuenta. Esta idea puede resultar atractiva si estamos imbuidos de las idolatrías actuales. Haciendo una simplificación algo burda: la juventud como estado vital de plenitud, en el que el éxito social está garantizado si, además de joven, eres guapo. Idolatrar implica someterse a lo idolatrado, y actuar según
Existe en el imaginario colectivo cierta tendencia a valorar lo nuevo, lo último como mejor que lo anterior; tal vez por el residuo aún latente de la idea ilustrada de progreso, se considera que toda novedad es un avance. Esta convicción, por su falta de criticismo, es en ocasiones errada, más aún cuando intentamos legitimar
El viento azota indiscriminadamente y tú te sacudes su aguda inquina con el anhelo de permanecer en pie. Del Norte, del sur, este u oeste te zarandean ventadas agresivas que intentas combatir. Pero te hastías, cual humano humanísimo, de vivir a la intemperie siempre atento para legitimar tus giros inéditos. Sea cual sea el tiempo,
El desgaste que empieza a manifestarse en la estructura ósea no es más que la evidencia física del deterioro y cansancio mental que se inició previamente. Por suerte esta coexistencia temporal legitima el lamento nada aceptado, ni entendido del desmantelamiento mental del que el sujeto alertaba. Ahora que hay huecos atrofiados, tendones calcificados y artrosis
“La idea del Eterno Retorno sólo puede captarla plenamente quien padece varias enfermedades crónicas, por tanto recurrentes, y tiene así la ventaja de ir de recaída en recaída, con toda la reflexión filosófica que ello implica” Cioran, Desgarraduras O bien, quien parece tener como estigma familiar una compulsión a la repetición que reproduce las heridas
Quien escribe en su propio blog, ejerce la censura sobre sí mismo. A menudo, la tentación proviene de la “necesidad” de no pisar tierras movedizas, no desmarcarse de lo políticamente correcto y, en definitiva, no parecer un retrógrado en una sociedad, como la nuestra, donde solo cabe lo que no tiene límites -¿paradójico, no?- Así,
Quien no se atiene a su naturaleza sueña con volar, como si siendo ave hubiera querido o podido pensar. Cualquier otra disposición es mencionar unicornios.