IMAGEN: https://ellibre.es/ansiedad-estres-y-falta-de-paz-i-la-angustia-y-la-depresion/ La existencia es un estar interferido continuamente por sucesos ante los que nos vemos exigidos a reaccionar. Esta es una perspectiva del existir que no agota lo que en sí constituye, pero que como mínimo la condiciona. Sentirse agitado por el sentido de la existencia es tal vez el mayor escollo, sin embargo
Etiqueta: Existencia
Es cansado vivir. Tenemos que afanarnos por sostener las condiciones de posibilidad de la existencia, y no nos basta con eso, porque existir no es más que permanecer en el presente como cualquier organismo. Los humanos necesitamos vivir, que nuestra existencia tenga un sentido -sea el que sea- que la convierta en una lucha deseable
El instante se impone como absoluto en cuanto percibimos la incertidumbre de que sea seguido por otro instante. Esta concatenación de instantes, que constatamos como certeros en su experiencia, constituyen la existencia. Nuestra manera, no obstante, de autopercibirnos no contempla esta fragilidad y vacilación, esa insospechada posibilidad de que tras un instante no haya más.
Desde el momento en el que el dolor físico pasa a formar parte de la cotidianidad de la existencia de un individuo, éste se ve lidiando con la confluencia de un dolor de distinta condición: la corporal y la psíquica. Estamos abordando este nuevo dolor como uno solo, resultado de la materialidad diversa que constituye
Nacemos para morir, y entre estos dos tiempos existimos. Aquello que nos depara la existencia no depende únicamente de nosotros; sin embargo, sí podemos aprender qué hacer con ello, de tal forma que sea lo menos dañino, malo, y lo más beneficioso, bueno. Obviamente, este aprendizaje no es otra cosa que la experiencia, es decir,
Los sucesos se deslizan en el mundo sin que, a menudo, podamos evitarlos. Estos condicionamientos limitan nuestra libertad y desvían los planes que habíamos concebido como deseables. Esto puede constatarse desde una perspectiva empírica y cotidiana en la vida del individuo. Sin embargo, es preciso hacer alguna reflexión al respecto. Algunos sucesos son consecuencias de
Padezco una pulsión onírica recurrente, en la que estás presente, pero me ignoras; espero tu llamada sin cumplir nunca ese deseo; te veo, pero ni me miras. Y se desatan en mí los temores más primarios, esos que son síntoma, entre otros, de la herida básica. La cicatriz se reabre y supura desprecio, ninguneo, volviendo
Existir, para los humanos, no es una pasividad que acontece sin más. Implica un esfuerzo, una tenacidad que para algunos deviene algo heroico. Aquellos que están exigidos a actuar para existir son, por un lado, los excluidos por motivos socioeconómicos, raciales o no adaptados a una sociedad que se manifiesta excesivamente rígida y normativizada, y,
Lo recurrente en la existencia no es lo que reaparece cansinamente, sino lo que siempre yace en ella porque es inherente a su condición. Así, la finitud por ser entes corpóreos no es una obsesión de los que no la asumen como propia; por el contrario, cuando se convierte en objeto obsesivo es, precisamente, cuando









