Todos somos tránsfugas en esa dicotomía que nos resquebraja, deambulando de una esfera a la otra y asumiéndonos en perpetua contradicción. Como Beckett agoniza cuando relata “No soy yo, no puedo ser yo. Pero ¿acaso sufro, sea yo o no, francamente, acaso hay sufrimiento?”[1] O ¿nos hallamos ante la vertiginosa estrategia, inconcebible, de ser sin
Autor: Ana de Lacalle
La partida de un lugar al que nunca más habrá retorno es una despedida dolorosa. “Nunca”, advertimos, porque las circunstancias, las personas y la coyuntura específica no pueden recuperarse, aunque volvamos insistentes al mismo espacio. Así, quien ha experimentado esta serie de pérdidas como algo habitual, incorpora la vivencia de la despedida como separación absoluta,
La “liquidez” es la forma mental de la falta de consistencia y sustancialidad que, al ser acuñado por Bauman, nos permitió aprehender una forma de vida desarraigada de lo existencial y que, por decepción e incapacidad, se perpetuó en esa acuosidad superficial y sin identidad precisa, que iba amoldándose a las imposiciones consumistas y hedonistas
Entre la niebla, y remolcando un cansancio, como el que describe Hanke, en mi mente tironean diversas ideas sobre la próxima obra que se va imponiendo como una necesidad o una exigencia de vida. Quien resta apresado por el gesto, hábito de escribir, no puede resistirse a ser secuestrado por ficciones, pensamientos y tan solo
Lou André-Salomé ha sido una mujer menospreciada en la historia del pensamiento, así como distorsionada en la imagen que de ella se ha dado, casi como musa platónica de grandes intelectuales, a los que por otro lado tuvo la inteligencia y coraje de cuestionar en sus planteamientos filosóficos y a los que sin duda influyó
Siendo la denominada muerte voluntaria –eufemísticamente, como marcan los cánones vigentes- la causa de fallecimiento no natural más elevada –por encima de los accidentes de tráfico- es sorprendente que sea una cuestión tan velada. Algunos aluden al conocido “efecto Werther”, el cual nunca ha podido ser rigurosamente demostrado, y al que hay que contextualizar en
Nos estremecemos con aparentes nimiedades cotidianas que constituyen, al fin y al cabo, lo más transparenteL y nítido que albergamos en el interior. Por ello, lo supuestamente intrascendente nos conduce a pálpitos insospechados que colman esa comisura raramente transitada. Quizás, aspiramos a intangibles imaginarios que saturen rotundamente el anhelo, ese deseo o necesidad de un
El insomne es como un vagabundo sin lugar, ni tiempo, quebrando los ritmos establecidos y ortodoxos. Su mente no gestiona la necesidad de lo externo, sino la vivacidad de las ansiedades que se desprenden de la ignorancia que le atemoriza. Los requiebros que forzadamente dibuja con el cuerpo, para catarsis del alma, al repensar inquietantemente
Ayer, experimenté un efecto diabólico que, quizás porque rebusco donde nada hay, me dejó algo perpleja. Publiqué en este blog una entrada sobre las “Pérdidas” que tan solo tuvo unas horas de vida, porque la estupidez informática provocó su pérdida, con lo cual supongo que algunos os topasteis con el mensajillo de “no se ha
Cuando nos sentamos ante un papel –o pantalla- en blanco, podemos sentirnos atrapados por compulsiones que nos harían verter contenidos inapropiados, pero protegernos, a la vez, gracias a la acción de un sensor de autodominio que inmediatamente descargase su sabio elixir. Tal vez la pasión sea siempre enemiga de la reflexión, pero la reflexión sin