Las voces que solo enjuician devienen en el otro una triste figura del narcisismo patológico.
Autor: Ana de Lacalle
Pensar difiere de decir, como decir difiere de hacer. Lo cual no implica que puedas proferir tempestades sino piensas ejecutarlas. La coherencia entre el pensar, decir y hacer, no anula su distinción semántica.
El término vicio ha perdido en la actualidad la carga moral que le era propia años atrás –desde Aristóteles en realidad- Al identificar muchas de esas acciones como adicciones enfermizas que someten al individuo contra su voluntad y que exigen un tratamiento médico, han pasado a desprenderse, en gran parte, del juicio moral. El alcoholismo,
Bajo un sauce llorón una placa que rece: “sostuvo la vida para no cercenar otras vidas”
Entendiendo que la vida de las personas es el derecho básico a defender por parte de un Estado, y que la escabechina de ETA no sirvió para quebrar esa sagrada unidad de España, me cuestionó ¿Qué aspira a obtener Catalunya? Porque aunque debiéramos reconocer que la vía pacífica merece un reconocimiento mayor que la lucha
Somos tan ínfimos y reducidos que no podemos hacernos cargo de nuestra pequeñez. Por ello, “narciseamos” ante el espejo machaconamente interiorizando la creencia de nuestra grandeza y poderío. Tan solo así, toleramos “la insoportable levedad del ser” kunderiana.
Hay cloacas en las ciudades no habitadas por ratas, sino por mamíferos humanos despedazados.
La melancolía es el poso eterno de una pérdida irreparable.
Si decimos que el mundo es tan solo un “devaneo óntico” ¿cómo indagar sobre una realidad que puede desbordarnos?
Pinocho era un muñeco de madera que quería ser un niño de verdad, hay niños que querrían ser de madera.