¿Qué sucedería si alguien anunciara con una semana de antelación su suicidio? Obviamente a las personas más próximas –las que él considera “los suyos”- sin desvelar ni el lugar ni la forma de tal acontecimiento. Simplemente para que, los que lo llorarán, tengan la oportunidad de despedirse. La cuestión no es ociosa, si consideramos que
Autor: Ana de Lacalle
Lo políticamente correcto referido a les acciones abarca todo aquel comportamiento coherente con el discurso que mayoritariamente sostiene la opinión pública. Son acciones evidentemente reconocidas como válidas, al margen de su naturaleza legal o moral. Lo que se sanciona es su conveniencia, su adecuación al contexto. Así, puede validarse el secuestro de los propios hijos,
La compasión no puede ser solapada de forma alguna, porque sus efluvios se infiltran por los poros del compadecido certificando su sentencia de defunción.
El Estado Islámico ha vuelto a cometer un acto terrorista atroz –alguien entenderá que es una acción bélica- en Irak, arrasando con al menos ochenta y ocho víctimas, entre ellos civiles, y alrededor de noventa heridos. Forman parte de esa cotidianidad lejana que casi obtiene la misma notoriedad que los anuncios, momentos en los que
Lo políticamente correcto puede atañer a las acciones o al lenguaje, su diferenciación es relevante, ya que su doble significado permite constatar a quién vincula esta corrección.
El ateo no concibe un dios y no puede creer en lo inconcebible. El creyente no puede inteligir desmembrando el dios en que cree.
El cuidado que proporcionamos al otro resuena si hay necesidad de ser asistido.
¿Quién establece lo que es políticamente correcto? ¿Qué significa?
Si para lo que resta de vida hubiéramos de elegir dos deseos que no quisiéramos que se apagaran nunca, hasta el respingo final, sin duda abrazaría iluminar intensamente el deseo de amar –ese por el que podemos seguir vivos aunque la vida no tenga sentido- y el de leer –ese que nos engrandece de otros
La excelencia académica de los estudiantes debe ser reconocida, premiada y estimulada con becas que garanticen la dedicación de estos a la formación que los capacitará en el futuro como potenciales profesionales competentes. Ahora bien, si no compensamos la lacra de la desigualdad con becas especiales para aquellos que, entre los estudiantes excelentes, deban asumir