Autor: Ana de Lacalle

Disfrutar del cansancio

Se puede malograr la vida con el sugestivo aleteo de una bien ornamentada mariposa, que despierte interés, popularidad entre los suyos, seguidores en las redes sociales y un instagram lleno de “selfie’s” con admiradores fugaces. Pero, ¡qué lástima! No vivir  la trágica profundidad de los acontecimientos que van desvelando lo poco certero que tenemos. Así,

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Voluntad de ser, no de parecer

Platón reflexionó sobre la paradoja de parecer justo y no serlo, o por extensión podríamos decir parecer honrado y no serlo,…De hecho, si así lo hizo el sabio griego fue porque era una práctica ya observada en su tiempo: la voluntad de parecer lo que no se es, con el fin de tener más éxito

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Fantasías

Hay un espacio repleto de lo incógnito entre los enseres de esa habitación que no eres tú, que no soy yo, aunque nos rodea y nos apercibimos girando la vista, por si en un vano descuido avistamos algo. Percibimos etéreos estímulos que no sabemos traducir, e intentamos conjuntamente retenerlos, para que ese instante nos permita

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Realistas o esperanzados

Ser realista, como actitud alternativa a la esperanza, consiste en no desplazar los motivos de la existencia en un porvenir incierto, sino en responder a lo acontecido de la forma más ajustada y benigna posible. Así, el realista no fantasea sobre lo que sucederá o desea que suceda, ya que esa estrategia se convierte a

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Información versus conocimiento

La denominada Sociedad de la información en el momento de la eclosión de las nuevas tecnologías de la información, fue una especie de empacho narcisista que no permitió ver más allá de nuestra propia nariz. No tardaron excesivamente en surgir críticas que dieron en diferenciar la información, inútil e insignificante, del conocimiento que era lo

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Papá Estado corrige: ¿por quéno te callas?

Existen individuos cuyos comportamientos parecen indicar que quieren y necesitan un “papa Estado” que los vigile y los proteja. Como el grupo de jóvenes –desconozco la nacionalidad- que se abalanzaba  hacia el límite del andén en un juego absurdo que consistía en haber quién sube antes al tren. Los que allí nos encontrábamos no teníamos

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