Si entre miradas, se nos desvaneció el pálpito que nos entrelazaba, no fue la mala fortuna, ni las adversas circunstancias, sino un cúmulo de cobardía atenazando las ganas, y un conformismo absurdo que nos somete a sobrecargar con falacias.
Categoría: Anagramas
Era tenue y lánguida la resonancia de los recuerdos al renacer del sueño que, sin embargo, difería abruptamente con un regusto ácido carente de imágenes legitimadoras. Ese resabio la regresaba reiteradamente a esa vaga reminiscencia, inconscientemente, contra su voluntad, como si hubiese una perentoria necesidad de hallar la fantasía que matara el regusto que perforaba
¡Qué deseo desatado de vociferar lo que intuyo velado y verosímil! ¡Qué poca convicción de que lo intuido sea verídico! Al menos más que una paranoica sospecha de lo demoniaco que serpentea por lo acontecido, y no carezca yo, de capacidad absoluta, de apercibirme de lo que realmente hay tras el transcurrir escabroso.
Ha habido literatos –y grandes mujeres entre ellos- que no parecen haberse concedido el tiempo de rigor para desenvainar el arma suicida. Se nos ha quedado escasa y casi huérfana una parte de su obra a la que difícilmente podremos acceder desde la comprensión intelectual. Acaso lo que sus letras dejaban como testamento ignorado tenían
“La ética puede ser definida así: Actúa con plena conciencia, es decir, actúa de tal modo que en cada momento estés Tú al completo, que en cada momento se halle toda tu individualidad. El hombre experimenta esta individualidad en el curso de su vida sólo en momentos consecutivos; por eso el tiempo es inmoral y
Ser es existir en un dinamismo dialéctico entre lo interiorizado y lo otro. Nunca, somos pues exactamente el mismo, aunque si dispongamos de una médula originaria desde la cual interactuamos y nos dotamos de una identidad siempre en evolución, que nos permite seguir siendo vivos. Sin embargo, cuando la mente saturada no capte más que
La compasión –término denostado actualmente- no es más, ni menos, que sostener el dolor junto al otro, por voluntad y sensibilidad herida ante ese padecer. Quien crea que la compasión deba ser demandada, está sometiendo al otro y obligándolo a que mendigue caridad. Así de arrogantes y atrofiados vamos evolucionando mientras progresamos.
Avocados a inventar una vida aparentemente satisfecha que espejee lo socialmente esperado y políticamente correcto a los otros, perdemos la conciencia de que se nos escurre el tiempo de vivir. Nos quedamos, tras apercibirnos, aquejados creyendo que hubiéramos sido felices poseyendo nuestra propia forma de vida y nos consideramos fracasados por cobardes. Pero, imponer la
Una promesa es un compromiso entre dos sujetos afectivamente; último garante de la confianza en una sociedad hecha añicos. De ahí, debemos aprender que ninguna promesa puede hacerse ad infinitum, sino que toda alianza debería establecerse dentro de un marco bien acotado. De lo contrario, jugamos con nuestro límite e incapacidad y el riesgo de
Rodeamos lugares que no nos pertenecen, por no abandonar todo lugar. Sin embargo, la naturaleza dota a cada ente de ser, siendo el lugar justo que ocupa consustancial –como la physis griega- de tal manera que si merodeamos por no reconocer el lugar que francamente ocupamos, de facto perdimos lo que éramos y toda posibilidad