“Tragarse la verdad engorda” aseveraba una paciente esquizofrénica, lamentándose seguramente de que no la dejaran expresar libremente su delirio. Otros creen que constriñe y oprime la mente, y luchan por su verdad con un fanatismo demoledor. Aún hay algunos que siendo dogmáticos, se entristecen de la ignorancia que abunda. Aunque delirar, solo la señora que
Categoría: Anagramas
El flujo imprescindible de la memoria se detiene y nos deja siendo un presente conturbado, sin el rastro preciso de quién fuimos y cómo derivamos. Solo nos resta ser, con tanta actualidad que parecemos botados desde una nada impensable.
Rabiar, vertiendo a chorros ira y cólera, cuando el alma desentumecida puede evacuar la furia encendida sanea y encalma la disposición para afrontarla. No se desborda de vesania el corazón por naderías, sino por un dolor insostenible por intenso, pero indiferentemente sostenido en el tiempo. Así se fragua un volcán de lava candente, que echa
Escribir es una necesidad que al ser satisfecha puede generar arte o vómitos por compulsión. En cuanto, carencia exige su resolución y no es posible abandonar su práctica. Resta ser ecuánimes y otorgar el lugar preciso con respecto y elegancia. Pero también, el preciso reconocimiento cuando éste sea merecido.
Regalar un libro y una rosa, se me antojan como una ofrenda para cultivarse de elegancia, afecto y cordialidad. Nunca asumí la separación de una dádiva y otra en función del género, porque las mujeres también tenemos derecho a la cultura y los hombres a la sensibilidad. De esta forma, puedo prescindir de una rosa
Palpitamos el eco de lo que nos conmueve y su reverberación nos induce a indagar las oscuras razones que sitúan lo pernicioso en la cima del poder. Esa geografía social yace en la génesis de la injusticia y su perpetuación, unos la padecen, otros la disfrutan y algunos, los que palpitan por reverberación de la
Si cabalgo por metáforas apuradas y ávidas de ser imagen fiel de lo referido, no es porque disponga de palabras –mentira- es porque se me ha negado el uso excelso del lenguaje.
Si la base sobre la que se construye la personalidad es una marea de confusiones, es propio que devengan otras tan arraigadas como las originarias. En esa barahúnda, el yo no posee una trama sobre la que sostenerse y vacilante deambula sin hallar reposo ni lugar propio. De ahí nacen desencuentros con los otros,
El avaro rebosante de codicia y ambición se arriesga a una implosión sórdida, cuyos restos roñosos solo puedan ser incinerados. Hay quien revienta y sigue ajeno a su desintegradura, mientras los otros ojean las voladuras esparcidas. Será porque quien codicia tanto se anuló a sí mismo, absorbiéndose.
El reencuentro con amigos de los primeros años de juventud constituye un refrescante renuevo de la percepción vital. Ese soporte de generosidad, ajena a la familia, que se experimenta con la autenticidad de quien tantea los límites de la vida encajando las manos que no se desprenderán, reporta tiempo después la certeza de que hubo