La banalidad del mal, hoy.

El mal es una banalidad –expresión arendtiana- si atendemos a la inconsciencia del que efectúa actos malvados, nunca a la ignorancia. Si nuestra época está llena de frivolidad en diversos aspectos es, precisamente, por esa falta de consciencia y responsabilidad de las auténticas consecuencias que tienen nuestras acciones. Y deseo destacar que inconsciencia e ignorancia [...]

Avaricia ciega

El avaro rebosante de codicia y ambición se arriesga a una implosión sórdida, cuyos restos roñosos solo puedan ser incinerados. Hay quien revienta y sigue ajeno a su desintegradura, mientras los otros ojean las voladuras esparcidas. Será porque quien codicia tanto se anuló a sí mismo, absorbiéndose.