Lo retrógrado surge por inmovilismo, o bien por carencias cualitativas de lo actual.
Ahora que cuentas veinte años en los que, como poetizó Daniel Izquierdo, accediste a la vida por la palabra antes que por la experiencia, se te antoja deshacer las contradicciones de un vivir anticipado. Quien al año dispone ya del don del lenguaje corretea ágil por los recovecos vetados a los infantes, se rebela, se
El límite de lo moralmente deleznable es tan relativo, que esa flexibilidad deviene incluso más atroz que lo juzgado como repudiable. Si, siendo el caso, analizáramos un hecho de pederastia constataríamos que lo que en una cultura parece patológico por su suma inmoralidad –inconcebible en alguien con conciencia moral- en otras la incorporación de las
Un corazón romo es una criatura inerme
Inhibiendo al mundo, podemos deslizarnos como culebras entre los resquicios de su lentitud, para advertir la ubicación subrepticia que se muestra como propia, tras el fracaso reiterado de transitar por un hábitat que no podemos apropiarnos.
La propiedad privada satisface nuestros instintos de poder. De ahí a considerarla un derecho natural resta un largo dialogo justificativo, más aun cuando los derechos son siempre positivos o civiles. Lo cual no es óbice para reconocer, que los más acérrimos detractores de la propiedad privada son los primeros cuya intimidad como persona exige garantías
La generosidad es compartir con la convicción de que la propiedad es relativa. De igual manera, se comparte el tiempo: el júbilo y la desgracia, dándonos ciertos, de que si podemos, debemos por humanidad.
No sé cuántas noches se han interpuesto entre esas pláticas reconfortantes unas, interpelantes otras y de desencuentros dañinos algunas. Me siento incapaz de un recuento objetivo, porque deviene banal siendo lo significativo el marcador interno, y ahí solo computo el infinito de cada instante. Así, sea cual fuere el día que precedió a la noche
Tras las diferentes formas de violencia especialmente virulenta que se ejerce en nuestra sociedad, se hallan otras formas menores que sirven de resorte para catapultarse. Pero lo más preocupante, a mi juicio, es que se está desvelando un problema de salud mental, que constituye ya un problema social, serio en cuanto al desequilibrio y a
Ante la muerte, tropezamos con un escollo prosaico y mundano que consiste en cómo sufragar económicamente el entierro. Los que de ello se preocupan –algunos proceden pensando que ya no será su problema- sabemos que tienen la opción de contratar un seguro funerario –junto al plan de pensiones, el seguro de vida, los seguros del