Naturaleza de la virtud

La elegancia no  es una virtud porque, en ocasiones, su aparecer es impostura. Una virtud debe serlo incondicionalmente ya que si existe cualquier resquicio de duda sobre su conveniencia es porque, posiblemente, estemos dirimiendo en torno a sucedáneos o espejismos. Ser justo, solidario, honesto siempre es ser virtuoso y ninguna coyuntura puede quebrar nuestra convicción [...]

Amando

Amamos con la inconsciencia de que lo amado nos pertenece, debe ajustarse y satisfacer las expectativas de cuanto consideramos que dejamos depositado y donado de vida en ese esfuerzo de amor “incondicional”. Pero el tiempo evidencia esa traición, a nosotros mismos, con una regurgitación agria de lo que nunca podremos poseer.