Autor: Ana de Lacalle
Masticadores Ver la entrada original
Transcurren los días con sus noches, esas sombras alargadas y perfiladas en las que lo oscuro no es sino lo cotidiano. Un cierto silencio inusual es la melodía perpetua, cuyo cometido es recordar que un virus, un ser microscópico de origen vago -o quizás, más que impreciso, problemático- nos ha desalojado de las plazas, las
Originalmente publicado en Revista Humanum:
El presente artículo surge como un resorte que posibilite ahondar en el contenido nuclear de la novela “Existo, para vivir”, considerando que éste aparece, a menudo, implícitamente, y menos veces de forma explícita. La fusión del género de suspense y la reflexión filosófica se produce, quizás inconscientemente, porque ambos comparten…
Ayer en MASTICADORESFOCUS artículo de Eduardo Schele Stoller
Imagen extraída del diario ABC Madrid. Carlota Barcala Hoy, quince de mayo de 2020, hace nueve años que inicié este blog -con una primera etapa en que se denominó NOMECREOSAINADA y una segunda en la que decidí darle un tono más formal para que sus contenidos no quedaran menospreciados por un título irónico, pero para
Se preguntaba Zygmunt Bauman, en un artículo aparecido en Claves de Razón Práctica en el año 2009, ¿Qué hay de malo en la felicidad? Su respuesta directa a la cuestión, tras un análisis de la situación del momento, era que lo malo era confundirla con esa carrera consumista que propone el capitalismo y que nos
Las pérdidas son de una fisonomía supinamente elástica; sus manifestaciones eclosionan mediante rasgos dispares y diversos, hasta el punto de que tenemos dificultades para reconocerlos como síntomas o réplicas de una misma y única realidad: esa falta o carencia de lo amado e indispensable. La ausencia de lo extraviado puede horadar el alma, dejando tras
Hoy artículo en MASTICADORESFOCUS por NACHO VALDÉS
Somos rastreadores husmeando el olor en el que vivimos. Ora agrio, otrora rancio; mas no desistimos ante la posibilidad de olisquear alguna fragancia que renueve el ambiente de cualquier hedor. Porque nuestra aspiración y afán nos eleva por encima de coyunturas pestilentes, que nos inducen a creer que la respiración oxigenante no es una quimera,






