Hay arrebatos letales que nos degradan para yacer encapsulados en una guarida inaccesible. Solo desde ese resguardo nos es posible impostar lo que los otros desean que seamos, más allá de quien se amague tras esa pose confortante. No resplandece lo que mediocremente somos, sino la impostura que lo otro anhela vislumbrar. Agotados, por tanto,
Autor: Ana de Lacalle
La magia del lenguaje reside, a menudo, en dotar de naturaleza lingüística, y por ello identificar y simbolizar, emociones, experiencias y anhelos que deben tener algún grado de universalidad para sentirnos imbuidos y casi anonadados, ante el embrujo de esa amalgama de palabras, atinadas por alguien ajeno, que parecen referirse a cada uno de nosotros.
“El rechazo total de la realidad no supone por tanto promover una «tabula rasa» con la que llegar a un comienzo absoluto sino una «epojé». La «epojé» consiste en poner entre paréntesis la actitud natural de aceptación del mundo. Esta «epojé», este poner entre paréntesis nuestra relación de adaptación a la realidad, la lleva a
Rastreando las huellas registradas en mi recodo interior, deslumbra la profundidad de algunas de ellas. Son destellos simultáneamente emitidos que producen fulgores en la mirada mental, por contrapuestas, oscuras y coloridas, incapaces de sintetizarse en un haz de luz congruente. Cada destello mata muriendo en su desvanecimiento, dejando tras de sí lo que ha sido:
El neocapitalismo se impone sibilinamente como el pensamiento único; eso sí, su audacia le lleva a mostrarse como un populismo que puede conectar precisamente con sus propias víctimas: aquellos que se hallan en situación de pobreza debido a una crisis que, si no nos engañamos, no puede ser superada por los ya excluidos económicamente, que
No hay infinitos que, por con siguiente, nos sofoquen, ni asimismo que se extiendan hacia confines imaginarios. Aquello relativo a la vida es, como ella, finitud; para el bien que nos libera de lo opresivo y para el mal que cercena perspectivas halagadoras. No poseer la eternidad es la certeza de que nada reincide indefinidamente,
Las condiciones de la existencia son inherentes al mismo existir; todos estamos sujetos a ellas sean de la índole que sean. Sí es cierto que unos nacen con menos restricciones que otros y que ese punto de partida es una de las causas de la desigualdad de oportunidades. No menos realista es asumir que aquello
“Kleist fue el primero que estableció para el teatro moderno su complejo dominio de la seriedad insegura (…) Aspira a una polifonía en la que ironía y responsabilidad, gravedad y deleite, están implícitas por igual. Sus argumentos parecen desplegarse en diferentes niveles de realidad y no estamos seguros sobre cuál es el ‘más real’ en
Quien gobierna para los potentados económicos, provoca, se enfrenta y se arriesga a que la masa resucite de su aletargamiento y se revuelva iracunda contra quien los explota y exprime excediendo el umbral de lo tolerable. Podría parecer que la quema de edificios, coches y otros actos violentos han surgido repentinamente en el seno de
Nunca des por consumido aquello que no haya llegado con certeza a su fin, porque hay residuos de los que puede resurgir, con empoderamiento, lo que se nos antoja extinto y agotado. Allí donde resta un ápice de voluntad puede rebrotar fortalecido ese querer “algo”, ya que la voluntad es intencional, y la intención un