Siendo humanos, demasiado humanos –me enamoró esta expresión nietzscheana- La ignorancia es atrevida, el conocimiento prepotente.
Autor: Ana de Lacalle
De hecho, sostenemos el peso de la realidad desde una existencia minimalista, que sin Dios, sin verdad y sin valores absolutos, renace a un tipo de vida sin muletas. Es decir, aquélla resultado de la voluntad de no conformarse con existir como los vegetales, sino de bordar un vivir con sentido propio. Solo así podemos
Te vi preso de una exagerada algarabía, como si un acontecimiento en sí pudiera reparar el desencaje de toda una vida. Pensé que tu optimismo anterior era impostado, una exigencia del guion, y el actual un espejismo propio de quien carecía de perspectiva alguna, y ahora cree que el horizonte se ha deslizado ante sus
a través de Sobre lo subversivo Clica enlace para acceder artículo escrito en marzo de 2017
Prever el advenimiento de tiempos peores ha sido juzgado como propio de pájaro de mal agüero. Aunque, actualmente sería prudente revisar el calificativo de quienes otean el horizonte y no auguran más que una decadencia empicada. Quizás no sean más que realistas honestos.
Fotografiarse para el fin que sea, crea una distancia entre el cuerpo reproducido y el propio que puede generar complacencia o repulsa. La primera es hija del orgullo, la segunda de la decepción pero ambas narcisistas.
Hay enigmas que lo son en base a nuestra ignorancia, otros por nuestra mermada naturaleza.
a través de La sociedad del espectáculo Clica el enlace para leer post diciembre 2015
Si las matemáticas, ciencia que nada nos dice sobre el mundo físico por ser una ciencia formal, es un saber admirado, ¿por qué no veneramos aquellos pretendidos conocimientos que se fijan como objeto comprender al hombre en su relación con el mundo? Será que no nos interesa en absoluto.
Hay belleza y bondad en muchos gestos. Rarezas humanas que, por mínimas, devienen anegadas en las ciénagas urdidas a tal fin.