El Amor Fati nietzscheano es sospechoso –todos somos objeto de sospecha- de apostar por humanos que no solo asumen lo necesario y lo afrontan sosteniendo el dolor, aunque de ese instante se produjese un eterno retorno, sino que aman ese destino. Y esto no es más que síntoma de la fortaleza de su voluntad de
Autor: Ana de Lacalle
En las afueras –de las afueras- siempre hay otro lugar. La fuga es una quimera.
Si un artista encarna la frivolidad, aunque sea mediante la máscara que le gusta aparecerse, ¿no resulta cínico que su retórica censure lo frívolo como impropio de la autenticidad del arte?
a través de Aplausos que ahogan el silencio Clica post agosto de 2016
La alteridad se opone a yo posibilitando la propia identidad, pero a la vez afirmando las carencias de ese yo identificado que, desde esa condición de ser limitado, necesitará interactuar con el otro, el cual a su vez será siempre un eco de la oposición primaria. El conflicto está servido.
El placer es un tiempo –más o menos duradero- que nos brinda el regocijo de los sentidos. A partir de ahí, hemos creado un concepto como la felicidad, que sería un estado permanente de una diversidad de placeres, no solo sensoriales, sino también emocionales e intelectuales cuyo horizonte nos alienta en la vida. Pero, más
Aquellos que expolian a los pobres o roban lo que se les ha donado, merecerían que existiera el infierno. Y ser digno, no solo de ir al infierno sino de que él exista por ti, es ser una alimaña inhumana.
Hay espasmos musculares tensos y rígidos que no son más que somatizaciones de cortocircuitos sinápticos ante la percepción de acontecimientos no gestionables: rostros pueriles secos y gélidos cuya mirada no ve, y cuya vida se desintegra. Justo aquí, en la modélica Europa.
Destilar un aire pavoroso por la complejidad casi monstruosa, es causa de repulsión y aversión ajena. Nadie está obligado a lidiar con fantasmas de otros, cuando los propios acechan en la puerta.
Un esfuerzo ímprobo nunca trasciende la propia subjetividad.