No hay mazazo más perturbador que el conflicto con quien se ha cobijado en el vientre, porque a más amor, más dolor, y de manera equivalente no hay amor más ilimitado que el materno. Aunque la cautela y la prudencia deben asistir una estimación que por desmedida, asfixia a quien no puede crecer sin desvincularse
Categoría: Anagramas
Recuperando post del anterior blog 3JUN2015 publicado en FILO-LOGOS DECADENTE Como todo ser vivo el hombre nació para morir, pero entre vida y muerte se interpuso la conciencia y lo hizo humano. Ahí, se despliega el conflicto de la existencia, que desesperadamente exige un sentido que exceda lo mediocremente biológico. Ahí, nace lo humano, se inicia
Si no hay sentido trascendente de la existencia, más que el que uno quiera atribuirle, y ésta consiste en vivir, y, a su vez, la vida es una larga travesía entrecortada por obstáculos, deberíamos respetar el derecho a decidir sobre la perdurabilidad de la propia existencia, sin ser objeto de juicios de moralistas ignorantes.
La divergencia y la fractura político-social gestada en Catalunya hace inviable la investidura de un presidente de consenso que pueda ser representativo de todos los catalanes, a no ser que busquemos un espécimen que sea capaz de ser, sin resquebrajarse, simultáneamente independentista y, como se ha denominado, unionista. Cualquiera que desee situarse en una posición
Cabalmente, por naturaleza carecemos de certezas; pragmáticamente, presuponemos como veraz los rudimentos de nuestro conocer. Así evoluciona la especie, bajo posibles falacias que nos convierten en seres ambiguos y ambivalentes.
La intensidad de la ausencia socava el ánimo de quien creyó que la falta disiparía el dolor y el recuerdo. Y es que somos seres dialécticos incapaces de percibir un ente sin su contrario. Por ello, sentimos añoranza del frío en pleno calor de estío, o la carencia nos induce a sentir la presencia punzante
Asemejamos la manifestación de emociones a una humillación de nuestra dignidad que nos pervierte, desnudando la intimidad donde se halla rebujada esa fragilidad despreciada. Y una vez trasparentado quién somos, resulta una quimera la restitución de nuestra persona, no tan solo a la vista ajena, sino a la mirada propia.
Nos atenaza el vértigo generado por la separación. Esa marcha ineludible pactada, implícitamente, de antemano. Porque habiendo partido hacia ningún lugar propio, culebrean nuestras entrañas al pensar quién nos añora y ansía regresarnos. Si nadie se siente morir tras nuestra marcha, para quién existimos y quién dará cuenta de nosotros en la despedida final, durante
Hay pálpitos que alertan, desde una prudencia temerosa, de lo errado y fallido. Algunos restan subsumidos al pavor y petrificados; otros se empoderan, ante la ventaja que concede el aviso, y hacen de la necesidad virtud, o en otros términos exprimen lo benéfico de lo inevitable.
Hoy, todo se muestra diverso, indefinible y posible por impostura social. Esa multiplicidad conduce a la anomia falazmente ya que en lo relevante y decisivo lo reglamentado es rígido y parcial. Así, quizás esa elástica tolerancia –que en cuanto ilimitada no es más que indiferencia- es la capa aparente que genera una sensación subjetiva de