Una mujer septuagenaria se me acerca con una medio sonrisa vibrante, muy bien esa camiseta solidaria[1], como su tono de voz mientras palpita las palabras, hay una pobre mujer cada mañana en una esquina y siempre le digo cuánto siento que tengas que estar aquí, qué sociedad más injusta, es terrible, y ya no lagrimea
Categoría: Anagramas
Si relegamos el rostro ajeno, sucumbimos a perpetuidad a perder el propio ante el espejo, porque aquel que no se reconoce en el otro no puede hacerlo en un otro especular. Y es que, tal vez quepa decir, el rostro no es la apariencia física –sería la cara- que parece diferenciarnos, sino la expresión del
Desvivirse sería estrictamente retroceder a etapas anteriores de la vida. En rigor, no podemos más que intensificar el desgaste vital y vivirnos más de lo apropiado. Pero tampoco la híper-vida garantiza lo incierto que andamos anhelando. Ya no hay dilema hamletiano, porque ambas opciones tienen la misma respuesta.
La generosidad no cabe nombrarla, se despliega silenciosa como un aroma envolvente alrededor del otro. Al contrario, quien se jacta de ella parece querer arraparse como una sanguijuela, que aprovechando el equívoco dulzor del entorno, absorbe lo que es ajeno en lugar de desprenderse de lo propio.
“Quien juega con fuego se quema” expresión de contenido metafórico, pero para mentes obtusas, caduco por su literalidad, debería reformularse, para mayor compresión de los arrogantes, tal vez en “El fuego quema indiscriminadamente”
Las descripciones simplificadas de un genocidio permiten distanciarnos de sus autores. Son tan malvados que no podemos ni imaginarnos haciendo lo mismo. Pero si tenemos en cuenta la terrible presión bajo la que actuaban, automáticamente vemos reafirmada su humanidad y eso es algo muy alarmante. Nos vemos obligados a contemplar la situación y a preguntarnos:
La distancia, que un sujeto interpone con un acontecimiento, modifica su percepción emocional, pero no la anula. Desestimamos la conocida frase de la distancia es el olvido. Este, en cuanto es buscado con plena conciencia, es por definición imposible, ya que olvidar es dejar de tener en el afecto o afición a alguien o algo,
Si los que son felices comen perdices, y los hay que sin ser felices han comido perdices, ¿qué podemos deducir cuando veamos a alguien comiendo perdices? Que todo es poesía. Fueron felices y comieron perdices. Pues vaya chasco.
Los buscadores son aquellos cuyo sentido vital es no cejar en el empeño de hallar lo inédito y lo ignoto Hábiles, buscadores, sin duda, de sentido cuyo contenido es inagotable. Ese es su más ilustre hallazgo.
El ajedrez es un arte, no un deporte, en el que la estrategia, posible gracias a una memoria privilegiada y un pensamiento lógico-espacial supino, dibuja realidades inexistentes con el solo movimiento de unas piezas.