No hay “lágrimas de cocodrilo”, antes bien haya suma insensibilidad para reseguir el lagrimeo ajeno en su pálpito herido. Negado el llanto, como falsa estrategia, quedamos legitimados para, hieráticos, proceder a actuar con contundencia. Queda la conciencia, sosegada y tranquila dormita como un inocente rehén de su propia elocuencia.
Categoría: Anagramas
UNA DESCONOCE LOS MOTIVOS QUE INDUCEN A ADQUIRIR MÁS RESONANCIA A UN ESCRITO ENTRE LOS LECTORES, pero sois vosotros quienes decidís. La posibilidad artística del lenguaje se halla en el uso metafórico de este y, en un plano distinto pero no menor, en el uso tácito de su contenido. Sin esta doble vertiente, su carácter
Somos reincidentes en ese sentir agudamente el no retorno ante la muerte y esa certeza pavorosa de que la vida ya fue y finiquitó acaso abruptamente y sin preaviso. Debiéramos aprender, de la sorpresa ajena, que lo que trazamos en un instante puede ser el legado eterno, y que las excusas que van legitimando la
La subversiva propuesta nietzscheana se situarse más allà del bien y del mal, puede entenderse no como el advenimiento de un posthumano (alguien de naturaleza más elevada), sino como la anticipación de la deshumanización negativa, en cuanto nos convertimos en seres amorales de forma absoluta. Aun no siendo este último en sentido de la superación
El sacrificio nunca es objeto de la veleidad. Sus naturalezas antagónicas, la renuncia por el otro, o el yo como lo sacrificial por una parte, y lo antojadizo y volátil por otra, se autoexcluyen como condición de posibilidad. Así, solo la voluntad firme puede elegir el sacrificio como acción.
Absorbiendo el jugo de un recuerdo se me antoja vívido el sabor de esas gotas, como si se objetivaran y se hicieran presentes al margen de mi gusto. Porque no es la degustación lo que revivo sino el hecho mismo, acaso una alucinación o un delirio que, ubicados en la ambigüedad de la existencia, son
Tentada la paciencia desde lejos, se consumió esa capacidad de soportar sin alteración aparente. Ahora, la reacción es íntima de la acción que la provoca y su naturaleza áspera y tajante. No conviene aguardar benevolencia ante las limitaciones reiteradas, aunque estén adheridas como una segunda piel y sean casi indiscernibles.
Y digo yo, que no seré una Cassandra estupefacta recordando los múltiples chistes, que a los pocos días del atentado a Carrero Blanco ya corrían por la boca de los ciudadanos. Y ella, que solo pasaba por allí con un chiste trasnochado, se topó con los viejos justicieros, que hacen el uso que quieren de
Parece haberse desatado un tumulto de aconteceres destinados a desaparecerte. No cabe contemplar la subjetividad de que seas un pesimista vital o un fatalista, ya que se han elevado vallas puntiaguadas a tu alrededor que a base de asfixiarte diluyen tu existencia.
Hay palabras que, aunque se muestren oportunas, denotan la hipocresía que busca satisfacer expectativas. Son pronunciadas con tal debilidad que no consiguen enmascarar la actitud que se niega, porque son escasas, sin contundencia, sin convicción, solo nombradas. Así, sin pretenderlo, desenmascaramos algo oculto y auténtico que no se nos quiere expresar, por razones ignotas que
