“En cuanto a la libertad de pensamiento, es cierto que sin ella no hay pensamiento. Pero aún es más cierto que cuando el pensamiento no existe tampoco es libre. En los últimos años ha habido mucha libertad de pensamiento, pero no pensamiento. Algo así como el niño que, no teniendo comida, pide sal para sazonarla.”
Categoría: Anagramas
El viento azota indiscriminadamente y tú te sacudes su aguda inquina con el anhelo de permanecer en pie. Del Norte, del sur, este u oeste te zarandean ventadas agresivas que intentas combatir. Pero te hastías, cual humano humanísimo, de vivir a la intemperie siempre atento para legitimar tus giros inéditos. Sea cual sea el tiempo,
El desgaste que empieza a manifestarse en la estructura ósea no es más que la evidencia física del deterioro y cansancio mental que se inició previamente. Por suerte esta coexistencia temporal legitima el lamento nada aceptado, ni entendido del desmantelamiento mental del que el sujeto alertaba. Ahora que hay huecos atrofiados, tendones calcificados y artrosis
“La idea del Eterno Retorno sólo puede captarla plenamente quien padece varias enfermedades crónicas, por tanto recurrentes, y tiene así la ventaja de ir de recaída en recaída, con toda la reflexión filosófica que ello implica” Cioran, Desgarraduras O bien, quien parece tener como estigma familiar una compulsión a la repetición que reproduce las heridas
Quien escribe en su propio blog, ejerce la censura sobre sí mismo. A menudo, la tentación proviene de la “necesidad” de no pisar tierras movedizas, no desmarcarse de lo políticamente correcto y, en definitiva, no parecer un retrógrado en una sociedad, como la nuestra, donde solo cabe lo que no tiene límites -¿paradójico, no?- Así,
Risto Mejide siempre me ha parecido el alter ego forjado por un prototipo frívolo de los que también se cultivan en ESADE –todos sufrimos nuestras propias contradicciones- que a fuerza de representarse se ha “con-fundido”. Alguien que aparenta, por gestualidad hierática, saber con prepotencia y con la estrategia de un decir escueto y devastador. Alguien
Mañana tal vez, al re-cordar, el sentir se hallará ácidamente constreñido y será en vano el intento de palabrear sucintamente sobre aquel once de marzo. Por ello, hoy que aún resta el espacio de las horas, recreo –no podemos más que reinventar con matices emocionales lo pasado- aquel trágico día en que muchos oíamos por
De niña me educaron según un patrón social que me anulaba. Levanté una cápsula a mí alrededor, empecé a jugar a fútbol, a chapas y cuando el desprecio tomó la disposición lingüística de “marimacho”, creí entender que mi rareza no cuajaba en el mundo. Hasta que la incursión en el ámbito intelectual nos situó a
La expresión “lo que nos es dado”, usada a menudo en textos teológicos, me deja absolutamente perpleja, sobre todo cuando fuera de ese contexto se aplica para referirse a aquello con lo que nos encontramos en la vida. Admitamos su legítimo significado teológico. Pero no podemos en ningún caso aceptar que de forma extensiva se
Fingimos vivir como si fuera liviana la existencia, perforando el ánimo ajeno con una impostada sonrisa cuyo eco retorna “idad, idad,..” Y asumimos el éxito del engaño que nos motiva a perpetuarlo, incluso hasta haber perdido el sentido de dicha impostación. Es entonces, cuando se produce el silencio y la compasión ajena contemplando el esperpéntico