“El mal nos desvela la sustancia demoníaca del tiempo; el bien, el potencial de eternidad del devenir. El mal es abandono; el bien, un cálculo inspirado. Nadie conoce la diferencia racional existente entre uno y otro. Pero todos sentimos el doloroso calor del mal y la frialdad extática del bien.” Cioran, El ocaso del pensamiento
El otoño es un acervo del tiempo que, blanquecino o no, se instala irremisiblemente en nuestro cuerpo. Con el viento desapacible que trae consigo, nos otorga a su vez una mirada ocre y realista del recorrido vital. Quizás, nos tiritan las palabras pero no de miedo, sino de la convicción de que no hay certezas,
Esta vía iniciada, y parece que trazada irreversiblemente, es lo que se ha denominado el transhumanismo o, para partir de una misma concepción, el tránsito de lo humano a lo posthumano. Es decir, de un sujeto que será un híbrido entre robot y humano, y que por el aumento de sus capacidades y esperanza de
El materialismo, como negación de una realidad trascendente, es la noción que cautiva a un mundo que no evidencia más que uniformidades y efectos derivados de las denominadas teorías científicas –en última instancia hipótesis provisionales- o de las acciones humanas, únicamente limitadas por su propia potencia. Sujetos a estas dos intervenciones, no podemos dar crédito
¿Hay infierno? Las vida que se despliegan en condiciones siempre adversas e inhumanas, a las que les sobrevienen, como losas gigantes, aconteceres que parecen tener entidad propia y les azotan sin miramiento, ni piedad alguna, durante años, a veces tantos como la vida misma, están habitando un infierno riguroso y único. Pero también, aquellas vidas
Quien se siente destartalado se asemeja a una marioneta amarrada a hilos que se conjugan al azar, imposibilitando, ni tan siquiera como manipulación, la captación de una cadencia coherente que propicie una subjetiva sensación de estabilidad. Ante tal desajuste, lo que conforma al individuo deviene un montón de piezas sin lugar propio que acaba descuartizando
Estar a la altura de las circunstancias exige satisfacer las expectativas que otros depositan en nosotros. Es un reto, nunca deseado, difícil de alcanzar si consideramos que la posibilidad razonable de que actuemos, tal y como el otro espera, colisiona con la percepción de dos subjetividades, que devienen un criterio dicotómico de valoración. Lo más
“A medida que se afirma el principio de soberanía personal sobre el cuerpo, el individuo confía su suerte a la acción de sustancias químicas que modifican su estados psicológicos ‘desde el exterior’, sin análisis ni trabajo subjetivo, ya que solo cuentan la eliminación inmediata de desarreglos (fatiga, insomnio, ansiedad), la mayor eficacia posible, el deseo
Todos tenemos el derecho de expresar nuestros pensamientos libremente. Ahora bien, un derecho puede ser ejercido o no –a diferencia del deber- y el mal denominado sentido común, por su escasez, podría orientarnos sobre aquello en lo que poseo conocimiento para manifestar mi opinión, de aquello en lo que por mi absoluta ignorancia debería abstenerme
A propósito de la recuperación de la Filosofía como materia obligatoria -pos anterior- me ha parecido sugerente recuperar este post de hace tiempo a través de Merlín y Sofía