Etiqueta: poder económico

¿Somos idiotas o imbéciles?

Ayer acudí al centro de asistencia primaria (CAP) de mi barrio y me quedé estupefacta cuando constaté que ya no existen las visitas de urgencias; han pasado a denominarse “visitas espontáneas”. Es verídico aunque parezca un chascarrillo; entiendo que consecuencia del lenguaje eufemístico que licua y disuelve progresivamente  todo en nuestra sociedad. Mi primera reacción

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El Tribunal Supremo: el dinero

El Tribunal Supremo, como máximo ente de “justicia”, no se ha ruborizado al evidenciar quién manda: el poder económico ¿Alguien tiene alguna duda? El Estado de Derecho ha caído fulminado, deslegitimando las leyes a las que ¿quién tiene autoridad moral para exigir al ciudadano que las acate? Creí, hasta ayer, que no había gestos absolutos,

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El hombre diluye lo humano

Esta vía iniciada, y parece que trazada irreversiblemente, es lo que se ha denominado el transhumanismo o, para partir de una misma concepción, el tránsito de lo humano a lo posthumano. Es decir, de un sujeto que será un híbrido entre robot y humano, y que por el aumento de sus capacidades y esperanza de

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El vértigo de lo imposible

Extenúa el continuo ejercicio del pensamiento aunque aprehendamos lo real como objeto, porque el ciclo viciado de repensar sobre lo mismo, no lo modifica. Podemos hacer un llamamiento a colectivos que, no son más que ínfimas piedrecitas, en el acelerado desarrollo y dominio de una estructura mundial injusta desde sus raíces, pero inexorable porque está

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Lo feo y el éxito

Lo feo, desde una perspectiva estética, tiene también su función, como mínimo una función inconsciente que remite al individuo al desastre, al aspecto desagradable de la vida que socialmente parece que quiera ocultarse. Mientras el culto al patrón de belleza establecido y su exposición continua, como sino hubiere nada más, nos invita al éxito seguro,

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Para no ser un imbécil -fin-

Mediante el lenguaje  se establece el entramado del discurso políticamente correcto, representando el pensar dominante sobre la naturaleza de las cosas. De ahí emana la opinión pública sobre lo que  es lícito o no decir, respecto de lo que debe elevarse una llamarada popular, también en las redes sociales, o lo que se asienta amablemente

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