Hace unos días tuve una experiencia impensable: asistir al apareamiento humano en un bar de “chinos” –como se les conoce popularmente- en una de esas zonas lúgubres y semi-oscuras que la mayoría de estos establecimientos poseen, tal vez para encubrir la falta de higiene que los caracteriza. Cuando alerté a la propietaria su negación delos
La ingenuidad inapropiada suele ser un arma viperina
Seguir una dieta se ha convertido en la manera normalizada de alimentación de los que, junto al ejercicio físico, creen hacer un alarde de voluntad que va asociada al éxito social y profesional. Esta identificación procede del prototipo de individuo que el neocapitalismo ha promovido indicando sibilinamente que son además los felices de la tierra.
La primera vez de un acontecimiento vital acostumbra a ser único. Acaso el tiempo lo diluya y prevalezcan momentos posteriores, o tal vez esa primigenia ocasión se incruste en las membranas de la memoria sin que motivo alguno pueda desbancarlo. Ese debut, en nuevas experiencias, no es nítidamente fruto de la elección. Los elementos que
“Mientras se vive sin alcanzar lo terrible, se hallan palabras para expresarlo en cuanto se lo conoce por dentro ya no se encuentra ninguna.” Del inconveniente de haber nacido. E.Cioran Será porque, mientras indagamos, presuponemos haber alcanzado lo que constituye la experiencia ajena; pero una vez asida y desgarrados, conocido lo terrible, constatamos que propiamente es
El gusto por “lo bello” es el regocijo de una sensibilidad indiscriminada que se reconoció degustando lo más ruin de lo dionisiaco. Huyamos de la estética como refinamiento, ya que quien gusta por su sensibilidad está expuesto a cualquier paladeo.
El pasado, en cuanto constituye experiencia, no puede ser empujado al ostracismo, porque deviene el conocimiento básico a partir del cual nos configuramos. Es más, si ese supuesto “pasado” es ya experiencia, no es en absoluto “pasado”. Existe una epidemia cultural con tendencia a despreciar el pasado, como aquello a lo que ya no merece
Muy pocos negarían hoy el derecho a la propiedad privada, al menos en el siguiente sentido: asociado al derecho a la intimidad, el poseer una vivienda donde un individuo solo, con su pareja, o junto a su familia puedan crear su “hogar”. Y esto sin que cualquier otro posea el privilegio de entrar, permanecer y
Quien se atribuye la posesión de la verdad es, o un político al uso, o un ilustre cargo gestando el sistema educativo. Revelador y elocuente.
La libertad, ese latido latente que sustenta la esperanza de no desintegrarnos.