El lenguaje de lo dado, es inapelable; su interpretación elástica como un delirio infinito.
Autor: Ana de Lacalle
Quizás cuando la vida es la ironía más cruel, nos apercibimos de nuestra falaz, ínfima e insignificante superioridad ontológica.
Saturados y sin capacidad de metabolizar la cantidad e intensidad del acontecer, restamos en esa vorágine sin posibilidad de reacción, ni claridad de conciencia, ni cuerpo móvil que manifieste la extenuación. Somos sujetos agentes y pacientes de un mundo sin resortes en el que el suceder –su multiplicidad y constancia volátil- es el recurso para
Jul2011 La felicidad No se puede vivir con placer sin vivir con sentido común, honestidad y con justicia, ni vivir con sentido común, con honestidad y con justicia sin vivir con placer. Quien no tiene aquello que nos permite vivir con sentido común, con honestidad y con justicia, no puede vivir con placer. Epicuro, Sobre
Un réquiem cantado debería brindarse a un individuo con rostro y cuerpo presentes. Pero, en un mundo en el que los cuerdos son los locos no identificados, es imprescindible interpretar profundamente un réquiem por los seres anónimos que se han convertido en cadáveres cuantificables, o no, que son víctimas, en un sentido jurídico -persona que
Llegamos a la existencia por azar, habiendo podido a causa de nuestra contingencia no existir, sin más –otra combinación genética hubiera prosperado- Pero una vez que nos hallamos inmersos en la lucha, ya no por no morir -que también- sino por vivir con plenitud el tiempo de existencia, tal vez descubramos que haber nacido no
La historia es un falso testigo de lo acontecido, porque como relato subjetivo no sitúa a cada uno en su lugar. Solo nos resta esperar pacientes que el tiempo provoque un arrebato de sinceridad y autoreconocimiento honesto, para saber quién fue quién, y a qué vino.
Desnudarse es un acto de intimidad y complicidad con otro, en su doble sentido literal: despojarse del atuendo para desvelarse junto a, y deshacerse de los nudos que nos impiden reconocer la alteridad.
Fluyen resonancias etéreas en un espacio impreciso, un rumor intenso y cansino desplazándose por doquier. Acaso sean efluvios que alojados en la interioridad del sujeto no responden a cuestiones desde parámetros externos. Es el sino del caracol humano.
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