La noche selló una puerta que aún no ha sido vulnerada, entre los balbuceos angustiosos de unos padres que aguardan el regreso, ante el que fingirán normalidad, de quien vuela acaso por volar.
Autor: Ana de Lacalle
El momento, quién sabe si llegará a ser histórico antes de que ésta se agote, abunda en avances científicos y tecnológicos donde los robots –un ideal de esclavo legal- van a pasar a ser uno de los hitos más deseados de los amantes del desarrollo de la era digital. Se intenta, sobre todo, utilizarlos como
“(…) Empiezas a comprender que a la vida no le incumbe recompensar el mérito. (…) Vas descubriendo que a medida que los testigos de tu vida disminuyen, hay menos corroboración y, por consiguiente, menos certeza de lo que eres o has sido.” Julian Barnes, El sentido de un final, Anagrama compactos 2014.Barcelona Lidiamos junto a
La abundancia es la escasez de consistencia.
Retamos al silencio a que se rompa, como si fuese un ente propio que nos juzga, para que nos revele lo inefable, evidencia de nuestra parca lingüística.
El porvenir es ese punto en la flecha del tiempo que acontecerá. Pero, si un sujeto, desorientado, se instala en el futuro, y desde allí visualiza el presente y el pasado, se produce una centrifugación del tiempo, pero no necesariamente temporal: el porvenir, ya ha venido, es el presente; éste es el pasado, que a
Te recuerdo, no cabe alternativa. Y esa convicción con la que le asestabas a la ELA el desaire, con esa sonrisa –esa inolvidable sonrisa- de que, lo que le hacía a tu cuerpo, no te lo podía hacer a ti. Me abrumaba esa capacidad de autodominio y esa madurez sobrada ante tal acontecimiento. Pienso en
Quien observa y reflexiona sobre el hombre y el mundo hoy, difícilmente construirá un todo ordenado y coherente que dé cuenta, de una vez por todas, de una disparidad de modos de ser vertiginosos y de ninguna manera aptos para ser encorsetardos bajo conceptos rigurosos y asfixiantes. Porque no solo el mundo puede mostrarse
Ufanos, por ignorancia, creyendo que la felicidad se vende en la librería.
Entregados a la urgencia de vivir, olvidamos qué razones hay para seguir existiendo.