De las personas que amamos no hay olvido, solo pérdida.
Autor: Ana de Lacalle
El tiempo libre, ese que resta tras las obligaciones que cada individuo tiene asignadas por sus roles sociales, aunque a veces tremendamente escaso, ha dejado de ser propiamente “libre”. Tal vez aun tengamos la percepción de que es una espacio en el que hacemos lo que nos apetece, que no está regulado y del que
Desconfío de aquellos que han luchado por la libertad y, llegado el momento de ser ejemplares, pretenden imponerla. Siendo la libertad política un marco legal de elección autónoma, y no una asimilación de la ideología de los libertadores, no cabe otra manera de conquistarla que aceptando la diversidad de pensamientos y obras.
“La muerte es un estado de perfección, el único al alcance de un mortal”. Sugerente observación de Cioran que puede ser aplicada tomando como perspectiva cualquier atributo. Pongamos, por caso, que la vida sea el estado de perfección, el único al alcance de los vivos. Siendo ambas aseveraciones creíbles, en cuanto la máxima aspiración de
Los gestos sinuosos, esquivos y seductores de un adolescente que serpentea sus huidas, se asemejan al cortejo de otras especies. Aunque son el preludio del fin de toda estrategia.
La alegría es un acceso súbito de cántaros yendo a la fuente
Lo bello surge de la sensibilidad que genera emociones placenteras, lo siniestro de la que se irrita y produce emociones de rechazo y repulsa. Siendo la sensibilidad el anclaje de la estética, su reflexión debe aprehender las condiciones en que es posible una experiencia sublime.
Cuando hablamos de corrupción acostumbramos a referirnos, en las organizaciones especialmente en las públicas, a la práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores –RAE- Sabemos que en estos actos corruptos participan también empresas privadas para conseguir concursos públicos o porque
“Tragarse la verdad engorda” aseveraba una paciente esquizofrénica, lamentándose seguramente de que no la dejaran expresar libremente su delirio. Otros creen que constriñe y oprime la mente, y luchan por su verdad con un fanatismo demoledor. Aún hay algunos que siendo dogmáticos, se entristecen de la ignorancia que abunda. Aunque delirar, solo la señora que
Debemos asumir que el hombre es un ser fundamentalmente paradójico. No hay comprensión posible sin esta premisa. Esto podemos observarlo no sólo atendiendo al humano como especie, sino cotidianamente en cada uno de los individuos que nos rodean y, si nos miramos al espejo, en ese otro yo que nunca queremos reconocer. Sobre esta dualidad