El acontecer que sombrea el lugar que ocupamos puede ser tan esperpéntico, que se agrieta la trasnochada idea de normalidad y desnortados nos precipitamos en una crisis de tristeza.
Autor: Ana de Lacalle
Hay entresijos mentales que culebrean sigilosamente sin poder apropiárnoslos. Devienen orificios negros que imponen su oscuridad como una sombra reverberante. Y en ese tránsito persecutorio en el que aspiramos a identificar las oquedades para iluminarlas, unas veces serpentean reproduciéndose vertiginosamente, otras logramos, a lo sumo adéntranos en el resquicio de alguna sombra y ver algo
Desde el ángulo más tenebroso que encubre mi alma, odio.
El sujeto crítico se resiste a los roles sociales que se le imponen. La mujer, además tuvo que erigirse como sujeto para dejar de ser objeto.
La celebración del día del Trabajo debería seguir siendo una jornada reivindicativa de calado social, y no ese rito hueco con el que parecen cumplir hace años sindicatos y algunas fuerzas políticas. De la misma manera que se llevan a cabo campañas para implicar a los ciudadanos en determinadas manifestaciones o posiciones políticas, debería, definiendo
La agitación ávida de las ideas, que se percuten cansina y fútilmente, es la absorción del caos inherente a lo externo que no se muestra, pero cuyo aparecer late evidenciando la deriva del constructo irracional humano.
“Aunque concibo perfectamente una vida en la que toda necesidad encuentre satisfacción, mi cuerpo, es decir mi alma, no es de esta vida, se ha convertido en un mero receptáculo donde sólo cabe, hasta ocuparlo por entero, otro cuerpo, es decir, otra alma, cuya característica más sobresaliente sea que no está (…) dado que el
El poder es una tentación diabólica para la mayoría de mediocres que entran en contacto con él. Tan solo, un escaso grupo de hombre y mujeres honrados y excelsos salen indemnes de tal incitación. Pero estos acostumbran a pasar desapercibidos, cuando deberían ser reseñados por su tenacidad y rectitud en esa selva viperina.
Dudar es un ejercicio de sentido común.
La experiencia de desdoblamiento, que no es impostación, perfora el sentido del sí mismo al constatar la presencia de un alter ego, que se fusiona con el yo, diluyendo cualquier resquicio de alteridad.