La alteridad se opone a yo posibilitando la propia identidad, pero a la vez afirmando las carencias de ese yo identificado que, desde esa condición de ser limitado, necesitará interactuar con el otro, el cual a su vez será siempre un eco de la oposición primaria. El conflicto está servido.
Categoría: Anagramas
El placer es un tiempo –más o menos duradero- que nos brinda el regocijo de los sentidos. A partir de ahí, hemos creado un concepto como la felicidad, que sería un estado permanente de una diversidad de placeres, no solo sensoriales, sino también emocionales e intelectuales cuyo horizonte nos alienta en la vida. Pero, más
Aquellos que expolian a los pobres o roban lo que se les ha donado, merecerían que existiera el infierno. Y ser digno, no solo de ir al infierno sino de que él exista por ti, es ser una alimaña inhumana.
Hay espasmos musculares tensos y rígidos que no son más que somatizaciones de cortocircuitos sinápticos ante la percepción de acontecimientos no gestionables: rostros pueriles secos y gélidos cuya mirada no ve, y cuya vida se desintegra. Justo aquí, en la modélica Europa.
Ningún tiempo es perdido, entendido como período infértil, en blanco. Todo cuanto aconteció, hicimos o quisimos, pasivamente, reducirnos a reacción, fue necesario para constituir quién somos. Obviamente, no hay tiempos determinados, pudimos ocuparlo de formas diversas con nuestras decisiones y acciones –sin menospreciar las limitaciones- pero una vez sustanciado, no podemos dar cuenta de nosotros
Hay quien demanda ayuda por el vértigo que siente ante su vacío abisal, y creyendo estar en el sitio y lugar apropiados, tras años de hurgar y haberlo hallado, alguien le espeta: “Yo no tengo la solución. El agujero es suyo”, aunque se precipita ese hábil interlocutor a aderezarlo enseguida, ya bulle en el
Cualquiera puede abatirse en el trasiego cotidiano acelerado y exigente. Si, además, pretende ahondar y cultivar su interioridad con el coraje de la autenticidad, no es preciso que ningún caritativo ajeno lo remache con una puya letal. Sustentar la vida, en esta doble vertiente antagónica, es condición suficiente para abandonar, o en algunos casos para
Que alguien no sienta ningún tipo de satisfacción retratándose puede situarlo como un “fuera de su tiempo” o, quizás más apropiado, como alguien que no se reconoce en una imagen gráfica de sí mismo. Aun habitando una cultura más de instantáneas que de palabras –la imagen fluye con rapidez, la palabra perdura aunque con más
Entre la ignorancia y la duda, la duda, Entre la duda y el dogmatismo, la duda, Entre la duda y la nada, la duda, Resisto porque dudo, una versión nihilista-existencialista del porqué seguimos luchando.
Sea, tal vez, más accesible para nuestras necesidades la búsqueda de un para qué, que de un porqué de la vida, ya que renunciar a las causas que nos trascienden o no, y ubicarnos en los fines que en el ámbito de lo existente –ya que hemos desistido de sumergirnos en los trascendente- nos compete